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El extraordinario y masivo plan de regularización de inmigrantes lanzado por el gobierno español corre el riesgo de convertirse en un enorme boomerang para Pedro Sánchez. Según un informe de la Dirección General de Inmigración y Fronteras (CGEF), más de una cuarta parte de los más de 1,2 millones de solicitudes presentadas presentan graves irregularidades o son completamente fraudulentas. La hipótesis de los investigadores es que alrededor de 400.000 solicitudes fueron transmitidas explotando un mercado negro de documentos falsos gestionado por organizaciones criminales dedicadas a ayudar a la inmigración ilegal.

La policía de fronteras ha identificado una red activa en las redes sociales, utilizada para comercializar paquetes de documentos falsificados, incluidas facturas de teléfono y gas, destinados a certificar la falsa presencia de los solicitantes en suelo español durante los cinco meses anteriores al 31 de diciembre de 2025, condición mínima para acceder a los beneficios de la amnistía. Los sindicatos policiales han expresado fuertes reservas sobre la estabilidad del sistema de control y Laura García, portavoz de la organización sindical Jupol, señaló al canal Onda Cero la necesidad de controles rigurosos: “Podría tratarse de un fraude masivo, porque algunos candidatos no cumplen los requisitos del plan”. Las conclusiones de la policía también se refieren a la importancia de los procedimientos de control relacionados con la seguridad y los antecedentes penales, porque los datos estadísticos ponen de relieve anomalías importantes: desde el anuncio de la medida, las denuncias de pérdida de pasaportes por parte de ciudadanos de origen paquistaní han aumentado un 866%. También se registraron marcados aumentos entre los componentes argelino (+356%), marroquí (+114%) y colombiano (+35%). Según el análisis de la investigación, esta dinámica podría constituir un intento de ocultar la verdadera identidad de los solicitantes para evitar cualquier investigación penal.

Las críticas de los técnicos se centran en el alcance demasiado amplio de la prestación y en el impacto que tal masa de prácticas tiene en los servicios encargados. Al respecto, García agregó: “Lo que ya pretendía ser un sistema poroso ahora se convertirá en una vía rápida hacia la regularización”. El Ministerio de Inclusión ha aclarado que la recepción del expediente no implica automáticamente la aceptación de la solicitud y que la concesión del permiso de residencia anual queda sujeta a la superación con éxito de todos los controles administrativos.

Sin embargo, el sistema organizativo parece estar bajo una fuerte presión: frente a una estimación inicial gubernamental de 500.000 solicitudes y una capacidad máxima de procesamiento estimada por las autoridades en 750.000 solicitudes, superar la cuota de 1,2 millones de solicitudes corre el riesgo de saturar los canales de verificación institucional. Todo esto también tendrá repercusiones en otros países, ya que los beneficiarios tendrán libertad de circulación dentro de la UE.

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