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El fundador de Telegram, Pavel Durov, dijo el miércoles que había recibido una citación en su antigua dirección en Rusia. En el documento, del que Durov sólo publicó un detalle online, su nombre aparece junto a la palabra “sospechoso”. A la foto añadió un comentario sarcástico en el que se declara culpable de haber defendido los artículos de la Constitución rusa que garantizan la libertad de expresión y el derecho a la correspondencia privada.

Aunque la foto no muestra claramente por qué fue citado, Durov está siendo investigado en Rusia por complicidad en terrorismo desde febrero. Durov es ciudadano ruso pero vive en el extranjero desde 2016, cuando empezó a tener problemas con el gobierno por negarse a compartir información sobre usuarios registrados en VKontakte, la red social más popular de Rusia, que él también fundó.

Hoy, las autoridades rusas acusan a Durov de permitir que Telegram se utilice como plataforma para cometer crímenes y organizar ataques terroristas, así como para operaciones de inteligencia de países enemigos, como Ucrania. De hecho, la aplicación no dispone de sistema de moderación y permite intercambiar mensajes, archivos y llamadas en total anonimato. La empresa siempre ha declarado que está en contra de compartir chats cifrados y cualquier otra información sobre sus usuarios con los gobiernos (no sólo el ruso).

Telegram en Rusia es muy popular y no sólo se utiliza como aplicación para intercambiar mensajes: muchos también la utilizan para informarse, y es un canal utilizado a diario por las propias autoridades políticas y militares para comunicarse con la población. Sin embargo, desde hace algún tiempo, el régimen de Putin ejerce un control cada vez mayor sobre las redes sociales, también con el objetivo de controlar las comunicaciones entre ciudadanos rusos y fomentar la propaganda gubernamental y la censura de la oposición.

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