Puede que sea tarde, pero Europa parece haber comprendido el peligro real que representa para ella el Islam político, en particular porque se ha arraigado en la sociedad y ha conseguido hacerse atractivo para los jóvenes y los muy jóvenes gracias a las redes sociales. La agencia de inteligencia nacional austriaca Verfassungsschutz, en su último informe, destacó el papel de Hermandad Musulmanauna organización muy activa en Europa, que varios países ya han incluido en la lista de asociaciones terroristas, que trabaja desde hace años para ganar influencia dentro de la comunidad musulmana y en las instituciones políticas y, sobre todo, está implementando una estrategia a largo plazo para la modificación institucional de Occidente.
“El Islam político es uno de los mayores enemigos de nuestra democracia, de nuestros valores y de nuestra coexistencia. Por eso no podemos permitir que fuerzas hostiles a la democracia exploten nuestras estructuras abiertas para eliminar, paso a paso, esta misma libertad”, afirmó Florian Hiegelsberger, secretario regional de la Unión Europea. ÖVP de Alta Austria, en una entrevista con “Heute”, el principal periódico austriaco. El informe austriaco sigue al alemán, lo que es indicativo del riesgo que corre Europa no en el futuro inmediato sino a largo plazo. Y basta mirar a Europa hace 10 años para entender lo que eso significa: en una década, los países occidentales de la UE han cambiado radicalmente de rostro, han perdido casi por completo sus raíces y ¿qué será Europa dentro de 10 años? Ésta es una pregunta que muchos empiezan a hacerse y cuyas respuestas son alarmantes.
Para el ÖVP existe una primera solución: prohibir a los Hermanos Musulmanes en todas partes, hacerlo a nivel de la Unión Europea, incluirlos definitivamente en la lista de organizaciones terroristas. “Una clasificación de este tipo abriría otras posibilidades jurídicas para las autoridades nacionales, por ejemplo en términos de prohibiciones, sanciones de entrada o sanciones financieras. Precisamente por eso debemos demostrar rapidez a nivel europeo”, añadió Hiegelsberger, sumándose a un llamamiento de muchos sectores.
Muchos insisten a Bruselas sobre este punto, porque la estrategia emprendida es clara para todos, los avances en las estructuras sociales y políticas también gracias a una izquierda europea que parece haber elegido y abrazado este mundo por algunos votos más. Afortunadamente, el Parlamento Europeo ha desplazado, al menos en parte, su centro de gravedad hacia la derecha y hacia políticas más conservadoras, pero no le queda mucho tiempo para actuar.