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El museo más grande del mundo estuvo cerrado el lunes debido a una huelga. El personal protesta contra el empeoramiento de las condiciones laborales: entre 2014 y 2023, se eliminaron 193 puestos de recepción y vigilancia, hasta el punto de que solo quedó un agente por cada 1.000 visitantes. Esta huelga llega tras una mala racha en el Louvre, marcada en octubre por un espectacular robo y un botín de 88 millones de euros, filtraciones de agua y salas cerradas por debilidad estructural de los suelos. Todo parece indicar que al Louvre le faltan recursos, y sin embargo… El tesoro asciende a 168 millones de euros y los ingresos son múltiples, desde la venta de entradas (125 millones de euros en 2024) hasta el mecenazgo pasando por la explotación de la marca o la licencia “Louvre Abu Dhabi”, a los que se suman 98 millones de euros de subvenciones estatales, al museo no le falta nada. Donde falla el Louvre es en elegir cómo utilizar sus fondos. Pero otros monumentos no tienen los problemas de los ricos. Notre-Dame de París, reabierta hace un año, el 8 de diciembre de 2024, estaba en dificultades antes del incendio de abril de 2019, pero este desastre tuvo el mérito de provocar una ola de generosidad y 843 millones de euros en donaciones, de los cuales 700 se utilizaron para la restauración. El resto servirá para consolidar los arbotantes del lado este que parecen lúgubres. El Estado puede destinar 150 millones de euros al año al patrimonio religioso, pero no es suficiente para las 87 catedrales y decenas de miles de iglesias de las que es responsable. Con más de 46.000 monumentos históricos protegidos, el patrimonio francés representa tanto un pozo financiero para el Estado como un motivo de orgullo para Francia.

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