EL Corriere della Sera escribió que el domingo el Ministro de Cultura, Alessandro Giuli, habría despedido a dos de sus colaboradores más cercanos: Emanuele Merlino, jefe de la secretaría técnica del ministerio, y Elena Proietti, secretaria personal de Giuli. Las órdenes de despido ya han sido enviadas.
Merlino habría sido despedido porque no impidió que un documental sobre el asesinato de Giulio Regeni recibiera fondos públicos. La falta de financiación para el documental ha provocado numerosas críticas por parte del ministerio y sobre la controvertida cuestión de la financiación del cine italiano. Giuli se defendió criticando la decisión y afirmando que no estaba al tanto, cuando al parecer sí lo estaba Merlino. Merlino también mantiene relaciones muy estrechas con Giovanbattista Fazzolari, subsecretario de la Presidencia del Consejo (prácticamente el colaborador más cercano de Giorgia Meloni). Sin embargo, el despido de Proietti se habría debido a su no participación en la misión del ministro a Nueva York.
Al mismo tiempo, el ministerio se ocupa también del expediente político relativo a la presencia de Rusia en la Bienal de Arte de Venecia, que ha llevado a Giuli a chocar tanto con el director de la Bienal, Pierangelo Buttafuoco – con quien Giuli tiene una larga relación de confianza – como con Matteo Salvini, otro representante de la mayoría gubernamental.
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