Este robot es muy lindo, todo el mundo habla de él y es viral en todas las redes sociales. Sigue siendo el Atlas de siempre, que sin embargo, en el CES de Las Vegas, ya no salta, ya no hace parkour ni volteretas circenses. De hecho, todavía está tranquilo, muy serio, realmente ha crecido de espíritu, y por eso hay que mirarlo con más atención que de costumbre. En definitiva, durante años Boston Dynamics fue la fábrica de vídeos virales, el lugar donde el futuro mostraba acrobacias sin conseguir nunca nada, y Atlas era perfecto para ese papel, cuando le veíamos correr, saltar, recuperar el equilibrio como un gimnasta metálico, una demostración continua de lo que se podía hacer, no de lo que se debía hacer.
En el CES sin embargo el mensaje ha cambiado, este Atlas no es entretenido: menos espectacular, listo para salir a fábrica, esperando con impaciencia. En los vídeos se le ve caminar con movimientos más comedidos, adentrarse en entornos industriales, manipular objetos con extrema precisión y levantar cargas mientras se desplaza sin ser guiado paso a paso. Está diseñado para realizar tareas repetitivas y agotadoras, para trabajar en espacios donde todavía es necesaria una presencia humana continua, es eléctrico (y ya no hidráulico como en las primeras versiones), tiene mayor autonomía, puede sustituir la batería sin intervención humana y está diseñado para funcionar durante mucho tiempo en ambientes sucios y ruidosos. Atlas, el delicioso Atlas, representa la cara más reconocible de algo más grande.
La robótica industrial, mientras todo el mundo recurría a la inteligencia artificial que escribe textos y genera imágenes y vídeos para ponerse al lado de Indiana Jones o Michael Jackson, se ha fusionado con una IA menos llamativa y más concreta que permite que una máquina se mueva en un entorno real sin que todo esté diseñado a su alrededor. Y no es sólo él. Además de Boston Dynamics con Atlas, Tesla ha estado trabajando en Optimus durante algún tiempo, Figure AI apunta a la producción a gran escala para logística y fabricación, Agility Robotics está desarrollando Digit para almacenes y cadenas de suministro, Apptronik con Apollo y Sanctuary AI con Phoenix están trabajando en humanoides de uso general, mientras que en Asia, empresas como Unitree Robotics y programas industriales chinos y coreanos están presionando para una rápida adopción en las fábricas. Está tomando forma un nuevo ecosistema laboral global; Estos ya no son sólo prototipos.
Que lindo es, repito, este buen chico Atlas, y también un poco preocupante. Menos divertido de ver, dará lo mejor de sí por el trabajo.
Sólo que reemplazando trabajadores a este ritmo, la cuestión no es ideológica, es práctica: si el cambio se produce así, ¿el resto realmente podrá seguir el ritmo? Y sobre todo ¿qué queda? ¿La renta universal imaginada por Musk y Gates? ¿Por qué necesitaremos consumidores o los robots comprarán lo que producimos? Me gustaría preguntarle a un economista pero de cada diez me darían diez respuestas diferentes, algunas apocalípticas, otras integradas, solo para recordar el famoso ensayo de Umberto Eco, y luego los tiempos han cambiado, digamos la verdad, ni siquiera los apocalipsis pueden prescindir de los circuitos integrados, tal vez Mauro Corona tenga razón.