Por un banco que cierra, se abre una librería; por un Hoepli que desaparece, aparece un nuevo Mondadori. Así, desde ayer los milaneses tienen una nueva gran tienda de libros, papelería, vinilos y cómics, en Corso Buenos Aires, que ocupa los 15 escaparates de la esquina de Piazza Lima, donde hasta hace unos meses funcionaba una sucursal del Banca Popolare di Milano. Para la editorial Segrate, la inaugurada ayer es la tercera tienda más grande de Milán, después de la tienda del Duomo y la reapertura de Rizzoli en la Galleria. Y de las 540 tiendas que Mondadori posee en Italia, es la 13ª en Milán y la 56ª en Lombardía. “Creemos en la librería física y la presencia cultural”, dijo Carmine Perna, número uno de Mondadori Retail. “La librería”, añadió, “no es una tienda como cualquier otra, también desempeña un papel social que Mondadori pretende seguir desempeñando”. Y no sólo en zonas céntricas y transitadas como ésta, “sino también en los barrios, como ocurrió en el espacio interior del mercado de via Rombon, un ejemplo perfecto de lo que hacemos en Milán”.
En esta clave, los concejales Alessia Cappello (Desarrollo Económico) y Emmanuel Conte (Presupuesto y Dominio del Estado) presentes en la inauguración recordaron que, en el marco del programa Sefémm, el Municipio lanza actualmente una licitación para 10 espacios públicos (entre 30 y 190 m2), uno por municipio, dedicados a la apertura de librerías y reservados a los libreros independientes y de barrio. “Las bibliotecas son una infraestructura cultural importante para la ciudad y creemos mucho en ellas”, dice Cappello, quien también explica la lógica con la que el municipio financia ciertas iniciativas: “Los ricos ingresos de la Galería generan los recursos necesarios para sostener incluso las áreas menos deseables comercialmente”. Mientras que Conte añade que “en las licitaciones, la parte económica sólo pesa el 30% mientras que el resto es el componente técnico: por lo tanto, la oferta más alta no necesariamente gana”.
El caso del local porteño es naturalmente distinto, dada la densidad de tránsito de la zona, hasta el punto de que interpeló a Feltrinelli, que se encuentra a 150 metros, frente al teatro Elfo: “En esta calle hay lugar para los dos”, dice Perna; lo que nos recuerda que encontrar la ubicación adecuada nunca es fácil: “Una de nuestras librerías necesita espacios de entre 300 y 500 m2, preferiblemente a pie de calle, y no deben estar húmedos; así, por ejemplo, nunca encontramos nada en Corso Vercelli”.
Incluso en este antiguo banco no fue fácil: “Dimensiones perfectas, mucha luz, pero imaginar una biblioteca era casi imposible debido a la presencia de la gigantesca bóveda. Logramos desmontarla y llevárnosla en pedazos”. Hoy, en su lugar se encuentra el departamento de niños.