Este artículo aparece en “Le Monde de l’Éducation”. Si estás registrado con MundoPuedes apuntarte a esta carta semanal siguiendo este enlace.
Anunciada varias veces y constantemente pospuesta, la reforma estructural de las becas, promesa electoral del presidente Emmanuel Macron en 2017 y luego en 2022, sigue siendo una necesidad.
Durante la asamblea general de France Universités a finales de agosto, el Ministro de Educación Superior señaló que la reforma de las becas no está garantizada y que “Dependerá(Él) arbitrajes presupuestarios »asegurar a los rectores universitarios que se preservará la ley de planificación de la investigación. La ley de finanzas para 2026 también confirma estas preocupaciones: no sólo no se ha emprendido ninguna reforma estructural de las becas, sino que se prevé una reducción de 25 millones de euros para el programa de vida estudiantil.
En este sentido, queremos enviar el mensaje a los representantes nacionales y al gobierno: no es necesario invertir en el futuro. elegir entre la investigación y los jóvenes. En un contexto de precariedad estudiantil en constante aumento, permitir que cada joven continúe sus estudios en buenas condiciones es una importante cuestión de igualdad de oportunidades para la cual la promesa republicana está perdiendo hoy credibilidad.
Precariedad estructural
Los estudiantes se encuentran entre las primeras víctimas de la inestabilidad económica, social y política del país. Aumento del coste de la vida, crisis inmobiliaria, incertidumbre sobre las ayudas, falta de perspectivas de inserción profesional: su vida cotidiana está marcada por una precariedad estructural que empeora año tras año.
Según el Observatorio de la Vida Estudiantil, la renta media mensual de los estudiantes en 2023 fue de 1.129 euros, 87 euros por debajo del umbral de pobreza en Francia (según el INSEE, en 2022). Las investigaciones posteriores del Observatorio sobre la vida estudiantil revelan la creciente dimensión de la precariedad. En 2023, el 30% de los estudiantes dice que no tiene recursos suficientes para cubrir sus necesidades mensuales, frente al 26% en 2020. Sólo el 52% dice que puede comer adecuadamente, mientras que el 34% ha tenido que renunciar a la atención médica por motivos económicos.
Te queda el 56,49% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.