León Durante la tradicional audiencia con los representantes en el Salón de la Bendición, el Papa expresa personalmente las posiciones de la Santa Sede sobre los grandes temas mundiales. Es significativo que el discurso de ayer partiera del jubileo recién concluido para resaltar el vínculo especial con Italia y el aprecio por el gobierno y la administración del Capitolio. Al presentar su balance de la situación internacional, el Papa expresó su preocupación por “la debilidad del multilateralismo” manifestada por la afirmación de una “diplomacia de fuerza, de individuos o de grupos de aliados”.
Junto a la defensa del multilateralismo en crisis, el llamamiento de León, el primer Papa americano, fue sobre todo un llamamiento a Occidente donde, afirmó, “reduce cada vez más los espacios para una auténtica libertad de expresión, mientras se desarrolla un nuevo lenguaje, de sabor orwelliano, que, en un intento de ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo animan”.
Generalmente los textos pronunciados en estas ocasiones deben leerse entre líneas, mientras que en este caso Prévost fue explícito. Sin auténtica libertad de expresión terminamos “comprimiendo los derechos fundamentales de la persona, empezando por la libertad de conciencia”. El Pontífice citó ejemplos específicos de este ataque a la libertad de conciencia, incluido “el rechazo de prácticas como el aborto o la eutanasia a médicos y trabajadores de la salud”.
En el alarmado discurso del Papa no podía faltar la referencia a la libertad religiosa amenazada. Las violaciones, afirmó Prévost, están aumentando hasta el punto de afectar al 64% de la población mundial. Y son especialmente los cristianos quienes pagan el precio. “La persecución de los cristianos – afirmó – sigue siendo hoy una de las crisis de derechos humanos más extendidas”. El grito del Papa no se quedó en lo genérico y citó “las numerosas víctimas de la violencia caracterizada también por motivaciones religiosas en Bangladesh, en la región del Sahel y en Nigeria”.
Comentarios muy importantes porque contradicen a quienes, para negar la persecución islamista en estos lugares, atribuyen las muertes a los efectos del cambio climático. León XIV fue muy explícito al dirigir su pensamiento a las víctimas de lo que llamó “violencia yihadista en Cabo Delgado en Mozambique”. Sin embargo, Prévost también arremetió contra “la forma sutil de discriminación religiosa contra los cristianos” en Europa y América y reivindicó la defensa de la santidad de la vida.
En este sentido, además de apoyar la dignidad de los inmigrantes y la centralidad de la familia, el Papa reiteró su condena a los proyectos de ley a favor del aborto y atacó la gestación subrogada que, según él, “viola la dignidad del niño reducido a producto” y de la madre, explotando su cuerpo.