Roma, 3 de diciembre. (Adnkronos) – “Las infraestructuras espaciales y submarinas son nuevos territorios soberanos y debemos defenderlos con la misma determinación con la que defendemos los espacios terrestres”. El subsecretario de la Presidencia del Consejo encargado de la innovación tecnológica y la transición digital, Alessio Butti, recordó el carácter estratégico del espacio ultraterrestre y del ámbito submarino, subrayando que estos espacios “no están bajo la plena soberanía estatal tradicional” y están regulados por “regímenes jurídicos internacionales” actualmente inadecuados. Lo hizo en el marco de su discurso en la conferencia Space&Underwater – Space Economy, Submarine Cables & Cybersecurity, organizada en las salas representativas del Cuartel de los Carabinieri “Salvo D’Acquisto” de Roma. En este contexto, recordó la reunión del 17 de julio en el Departamento de Transformación Digital con la vicepresidenta de la Comisión Europea, Henna Virkunnen, centrada en particular en las estrategias europeas para los cables submarinos: “Por primera vez hay una inspiración diferente a nivel europeo, un enfoque más práctico y pragmático, ya no es momento de retrasos en comparación con los Estados Unidos y otras regiones del mundo”.
En cuanto a los cables, Butti recordó las cifras globales – “1 millón 300 mil kilómetros de cables submarinos repartidos por todo el mundo” – y los riesgos asociados: fondos marinos “hinchados” por múltiples crestas, daños debidos a la pesca de arrastre, zonas de aterrizaje como puntos físicos e informáticos sensibles, pocos buques dedicados a las reparaciones. De ahí el apoyo a la idea europea de “construir una flota de socorro” y la propuesta de “reforzar la colaboración internacional”, basada en “un pacto operativo a nivel mediterráneo”, con los países “compartiendo al menos las mismas ideas” a nivel democrático.
A continuación, el subsecretario reivindicó el papel de Italia como centro estratégico de conectividad: Palermo con el Sicily Hub de Sparkle, “punto de gravedad de la IP mediterránea”, Génova con la plataforma de aterrizaje de Génova, La Spezia como centro de seguridad de las infraestructuras submarinas, el Plan Mattei que incluye las infraestructuras digitales entre las prioridades y la ola de inversiones en los grandes centros de datos tecnológicos. A este respecto, Butti vinculó la simplificación de las autorizaciones, la planificación energética y las opciones a largo plazo: “Si pensamos en hacer que todas estas estructuras vivan únicamente con energía eólica y fotovoltaica, tenemos algunos problemas. La palabra mágica es energía nuclear”, observó, citando los SMR como una posible solución.
Un pasaje central estuvo dedicado a la necesidad de actualizar el marco jurídico internacional en materia espacial: la distinción de 1967 entre espacio aéreo y espacio ultraterrestre es “obsoleta”, afirmó, mientras que las órbitas terrestres se han convertido en “un recurso económico limitado”, al igual que las frecuencias de las telecomunicaciones. De ahí la petición de “definir un sistema de asignación, concesión y autorización” para regular el acceso, uso, responsabilidad y coexistencia de las constelaciones de satélites, evitando que las órbitas pasen a ser “de facto propiedad de entidades económicas privadas”.
Butti vinculó estos temas con la evolución de la inteligencia artificial y la computación cuántica. Recordó la ley italiana sobre IA, la estrategia nacional sobre cuántica y los acuerdos con actores como IonQ y D-Wave, con condiciones de “tecnología abierta”, contratación de investigadores y presencia en Italia. El 17 de diciembre, anunció, el gobierno presentará la estrategia cuántica en una especie de “estados generales cuánticos”. Objetivo: integrar la IA y la cuántica en “una red de redes que permita la resiliencia y la conectividad”.
Por último, una advertencia en el frente de las telecomunicaciones y el espacio: la evolución de las tecnologías directas a la célula y por satélite, además de la fibra, modificará profundamente los equilibrios y los modelos económicos. “El problema del directo a la célula existe: no siempre es un problema, también puede ser un gran beneficio”, afirmó, recordando el experimento en Lombardía y la necesidad de que los operadores se adapten. “Necesitamos trabajar mejor a nivel europeo: Europa está retrasada en el conocimiento de la nube, los cables submarinos y la inteligencia artificial, pero hoy tenemos nuevas herramientas -desde la Ley de IA hasta el nuevo Edih en la nube- que debemos utilizar para hablar de espacio, cables y nuevas tecnologías de conectividad, como europeos, ahora”, concluyó.