Esta es una de las principales propuestas del gobierno en el presupuesto de 2026. El Senado rechazó el sábado 29 de noviembre la sobretasa sobre los beneficios de las grandes empresas, votada en primera lectura por la Asamblea y que debería aportar 4.000 millones de euros a la ley de finanzas para el próximo año.
La cámara alta, dominada por una alianza entre derechas y centristas, rechazó esta medida con 202 votos a favor y 118 en contra. La votación del Senado no es definitiva: la medida será examinada nuevamente en el Parlamento después del debate presupuestario.
Esta contribución excepcional, consistente en un recargo al impuesto de sociedades (IS), se introdujo en el presupuesto anterior, con una rentabilidad prevista de 8.000 millones de euros para 2025. El Gobierno propuso renovarla en 2026, dividiéndola por dos. El aumento afectaría a unas 400 grandes empresas, aquellas con una facturación superior a los mil millones de euros.
“Es incomprensible que el Gobierno opte por gravar a las empresas en lugar de reducir el gasto”justificó Jean-François Husson, ponente general del presupuesto (Les Républicains), recordando que el ejecutivo había asegurado varias veces que esta contribución quedaría limitada únicamente al año 2025. La mayoría senatorial promete compensar esta pérdida de ingresos con reducciones del gasto.
Esta votación de los senadores muestra una vez más las grandes diferencias que existen entre la Asamblea Nacional y el Senado. De hecho, los diputados no sólo aprobaron este sistema, sino que aumentaron la tarifa gracias a una enmienda de compromiso presentada por el propio gobierno, para obtener un rendimiento de seis mil millones de euros. Sin embargo, posteriormente los diputados rechazaron todo el proyecto de ley de finanzas, provocando que esta enmienda desapareciera del texto presentado al Senado.
La izquierda, por su parte, ha pedido una extensión de la medida al menos hasta el nivel de 2025. “Eliminar este artículo es una prueba de que existe el deseo de no hacer concesiones, de no tener un presupuesto y de tener inestabilidad en el país”. lamentó Grégory Blanc, senador del partido Place publique, que forma parte del grupo ecologista. “La derecha está emprendiendo una acción de superioridad para dar garantías a su electorado” se quejó el socialista Thierry Cozic.
El Ministro de Economía, Roland Lescure, defendió la medida del Gobierno, considerándola así“Gravar excesivamente a las empresas que les va bastante bien parece más beneficioso que imponer impuestos que afecten directamente a las clases medias”.
El Senado, sin embargo, ha adoptado un sistema paralelo que prevé la tributación de las grandes empresas que recompran sus acciones con vistas a su cancelación, resultado de una conveniente alianza entre la izquierda y los centristas. Pero la ministra responsable de las finanzas públicas, Amélie de Montchalin, lo consideró ineficaz y estimó su rendimiento en cero.