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Sobre todo, no llamarla más cumbre Francia-África, ni siquiera África-Francia. Para su 29ª edición, que tendrá lugar mañana y el martes en Nairobi, el tradicional encuentro que reúne al Jefe de Estado y a sus homólogos del continente ha encontrado un nombre muy “profesional” y sobre todo mucho menos ambiguo: Africa Forward.

Una manera de demostrar que las relaciones entre París y sus socios han evolucionado, que existe, como dicen en el Elíseo, “un cambio de método y de marcha”. Para Emmanuel Macron se trata también de afirmar que, a pesar de las enormes conmociones vividas, sus dos mandatos han infundido un nuevo dinamismo a la política africana francesa.

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De hecho, esta cumbre de Nairobi subraya en términos generales la dirección seguida por el Jefe de Estado durante nueve años. Encontramos allí, en particular, el abandono de la zona francófona. No es casualidad que el evento se celebre en Kenia, un país de habla inglesa del este de África. Esta apertura corresponde a una realidad, al menos a nivel económico. “Sudáfrica es el país en el que más invierten las empresas francesas, mientras que Nigeria se ha convertido en uno de nuestros principales socios comerciales”, indica Thierry Vircoulon, investigador del Ifri.

Otro pilar de esta supuesta ruptura macroniana es la reorganización de prioridades: no más intervencionismo político y militar, espacio para el comercio. La cumbre de Nairobi también pretende ser un espejo del cambio. Se espera que asistan al Foro Empresarial más de 2.000 operadores del sector privado de 50 países. Los otros favoritos de las elecciones presidenciales africanas – juventud, deportes, cultura, educación – también estarán en el menú del evento pero también de la gira de cinco días del jefe de Estado, que comenzó el sábado en Egipto y finalizará el miércoles en Etiopía.

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