Sammy Djedou, combatiente del Estado Islámico, fue condenado el jueves en Bélgica por el “crimen de genocidio” contra la minoría yazidí. El hombre fue juzgado en rebeldía y dado por muerto en una zona de guerra. Antes de Bélgica, otros tres países europeos –Alemania, Países Bajos y Suecia– habían llevado a yihadistas ante la justicia condenándolos por los mismos crímenes.