Hombres armados abrieron fuego contra el convoy de un senador en Colombia el jueves, matando a dos de sus guardaespaldas, un ataque que reaviva los temores de violencia antes de las elecciones legislativas y presidenciales en el país sudamericano. El senador Jairo Castellanos (Partido Verde), que busca la reelección en marzo, no estaba en el convoy en el momento del ataque.
Su equipo se desplazaba por la región de Arauca (noreste), donde la guerrilla del ELN tiene fuerte presencia, cuando uno de los vehículos fue atacado y otro robado. “Acabo de hablar con el senador Jairo Castellanos, él se encuentra bien pero está profundamente preocupado por la muerte de sus escoltas”, dijo el ministro del Interior, Armando Benedetti, en un video publicado en X.
Según medios locales, el funcionario electo no recibió amenazas. Sin embargo, varias organizaciones han emitido recientemente advertencias sobre la seguridad de los candidatos en las elecciones legislativas de marzo próximo y en las presidenciales de mayo. Según la misión de observación electoral, casi un tercio de los municipios del país están en “alerta” por violencia electoral.
Los grupos armados siguen muy presentes
El asesinato de Miguel Uribe, candidato presidencial de derecha que murió en agosto tras un ataque en Bogotá en junio pasado, ha revivido la memoria de los candidatos asesinados en las décadas de 1980 y 1990, en un país azotado por una explosión de violencia.
A pesar del acuerdo de paz firmado entre el Estado y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en 2016, los grupos armados siguen muy presentes en muchas partes del país. Se financian con ingresos del tráfico de drogas y otras actividades criminales y tratan de influir en las elecciones mediante amenazas y ataques contra los candidatos.
A lo largo de la frontera entre Colombia y Venezuela, la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) compite con disidentes de las antiguas FARC por el control de las rutas del tráfico de cocaína, de la que Colombia es el primer productor mundial. El comandante de una de las facciones más poderosas del ELN, Gustavo Aníbal Giraldo, conocido como “Pablito”, es uno de los tres narcotraficantes colombianos perseguidos conjuntamente por las fuerzas estadounidenses y colombianas.