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Esta vez sólo los convencidos ocuparán sus lugares alrededor de la mesa. Colombia y Países Bajos organizan la primera conferencia internacional sobre el abandono de los combustibles fósiles en la ciudad colombiana de Santa Marta del 24 al 29 de abril. Esta iniciativa diplomática sin precedentes, en la que participan medio centenar de países, entre ellos Francia y la Unión Europea, refleja el fracaso reiterado del proceso de las Naciones Unidas para abordar directamente esta cuestión central en la lucha contra el cambio climático. Allana el camino para un enfoque alternativo en un contexto multilateral fragmentado. Sobre todo, tiene lugar en un momento en que la crisis energética mundial está reviviendo la urgencia de prescindir del carbón, el petróleo y el gas, en nombre del clima pero también de la soberanía.

Los participantes provienen de todas las regiones del mundo e incluyen productores y consumidores de fósiles: Canadá, Reino Unido, Noruega, Brasil, Senegal, así como Vietnam y Maldivas. Estos representan alrededor de un tercio del consumo mundial de energía y una quinta parte de la producción. Sin embargo, los tres principales emisores de gases de efecto invernadero (China, Estados Unidos e India) estarán ausentes de estas discusiones. Además de los ministros de energía, previstos para los días 28 y 29 de abril, también están representados el sector académico y la sociedad civil, así como las presidencias de la COP30 y la COP31, la última y próxima conferencia mundial sobre el clima.

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