Tres semanas después de su estreno, la película superó los 350.000 espectadores en Francia. A Christelle, de 50 años, natural de Éragny (Val-d’Oise), localidad cercana donde vivía el profesor y donde la policía mató a tiros al agresor, el largometraje le trae recuerdos. “Rodaron algunas escenas en Chesnay, reconocí la zona”, confiesa.