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Una ira irreductible

Las palabras de Danièle Klein, de 66 años, cuyo hermano murió en el ataque al UTA DC-10 en 1989, marcaron la audiencia del juicio de apelación sobre el caso Sarkozy-Gaddafi, el 1mmm Abril. (EL) palabras llenas de resentimiento (por Nicolás Sarkozy) nos heló, la orquestación de su desgracia nos consternó. »

en su Diario de un prisionero (Fayard, 2025), Nicolas Sarkozy afirmó que no encontraba nada objetable en volver a conectarse con el régimen libio, ya que las propias familias de las víctimas habían aceptado una compensación financiera de Libia en 2004. “Esta idea es una gran vergüenza. Que un ex presidente de nuestra República, tan marcada por el terrorismo, escriba que el dinero borra la culpa, todavía no lo puedo creer. » Preguntado a su vez el 7 de abril, Nicolas Sarkozy respondió : «No podemos reparar el sufrimiento con injusticia: soy inocente».

Un sentido colectivo

En 2007, Danièle Klein formó parte de la delegación de familiares de las víctimas del atentado recibida por Nicolas Sarkozy, tras la visita de Muammar Gaddafi a París. Cuando, en 2012, Mediaparte publicó sus primeros artículos que evocaban la hipótesis de la financiación libia de la campaña presidencial del candidato Sarkozy, Danièle Klein y Yohanna Brette, hija de una azafata del DC-10, organizaron un colectivo informal de una docena de familiares de las víctimas para compartir información, permanecer unidos, hacerse oír y dividir las costas judiciales.

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