178928f_upload-1-5vs4scophyol-000-76pa6tw.jpg

Claude Guéant se mostró bastante molesto por los ataques de Nicolas Sarkozy. El ex Presidente de la República subrayó repetidamente, la semana pasada, durante su interrogatorio en el juicio de apelación sobre la sospecha de financiación libia de su campaña de 2007, la discrepancia entre el prefecto jansenista que conocía y lo que descubrió en el expediente. También sugirió con palabras apenas veladas que su “colega más cercano” había recurrido en gran medida a fondos libios. El ex secretario general del Eliseo, demasiado enfermo para asistir a las audiencias, le envió como respuesta una carta bastante seca de tres páginas, dividida en nueve puntos, fechada el 11 de abril, que sin duda constituye un punto de inflexión en el proceso.

La defensa de los principales acusados, a pesar de algunas inverosimilitudes, tuvo el mérito de ser común. Nicolas Sarkozy no habría sabido nada de las incómodas visitas a Trípoli, en 2005, de su jefe de gabinete, Claude Guéant, y de su mejor amigo, Brice Hortefeux, al jefe terrorista libio, Abdallah Senoussi, condenado en rebeldía a cadena perpetua en Francia en 1999 por el atentado, diez años antes, al UTA DC-10, que dejó 170 muertos. La definición de la suerte jurídica del cuñado del coronel Gadafi era, según la fiscalía, una de las condiciones para financiar la campaña presidencial del candidato Sarkozy.

Te queda el 78,6% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.

Referencia

About The Author