2S7RNLDCPVD3LEITXMS6RNI4Y4.jpg

Una televisión sobre la que se sitúa en el centro del salón. De repente aparece en la pantalla el rostro de Benjamín, de 35 años. El joven dice: “Mamá, mamá, ¿me oyes?”. Frente a él, su madre, de 66 años, no hizo el menor gesto. A pesar de su sonrisa, parece un poco reacio a hablar directamente con su hijo al otro lado de la estación.

Esta escena puede parecer trivial en la superficie. Pero para Benjamín ya es una victoria. Gracias a este sistema de videoconferencia controlado remotamente, ahora puede contactar con su madre en cualquier momento del día, sin que ella tenga que coger el teléfono ni utilizar el ordenador.

Referencia

About The Author