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Las elecciones presidenciales de Colombia terminaron como se esperaba, sin que ningún candidato obtuviera más del 50 por ciento de los votos. Habrá, por tanto, una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados: Abelardo de la Espriella, de extrema derecha, que obtuvo el 43,7 por ciento, e Iván Cepeda, de izquierda, que obtuvo el 40,9 por ciento. La segunda vuelta está prevista para el 21 de junio.
El ganador de la votación sustituirá a Gustavo Petro, en el cargo desde 2022 y el primer presidente de izquierda tras casi setenta años de gobiernos liberales y conservadores, de derecha y de centroderecha.
Las encuestas daban ventaja a Cepeda, que había ganado las primarias de izquierda y era candidato del Pacto Histórico, la alianza progresista que preside Petro. De la Espriella, por su parte, encabeza el partido Defensores de la Patria, es abogado penalista y basó su campaña electoral en una retórica militarista y patriótica, proponiendo una lucha feroz contra los grupos armados activos en el país. Es conocido como El Tigre, su lema es “Firme por la patria”, en fotos siempre hace el saludo militar, durante los mítines porta un chaleco antibalas y se para detrás de un vidrio, rodeado de guardias armados con armas automáticas.
De la Espriella afirma que puede retomar territorios controlados por grupos armados en los primeros 90 días de gobierno, utilizando métodos similares a los de Nayib Bukele, el presidente salvadoreño de extrema derecha que lo inspiró: detenciones masivas, construcción de nuevas prisiones privadas de máxima seguridad, suspensión de ciertos derechos civiles para responder a la emergencia. “De forma democrática”, afirma.
Además de los excesos verbales, que incluyen declaraciones sexistas y alusiones al tamaño de su pene, se le critica por el origen poco claro de su riqueza. En el pasado, se desempeñó como asesor legal de Alex Saab, un empresario y luego ministro en Venezuela muy cercano a Maduro, así como abogado defensor de personas condenadas por fraude financiero, paramilitares y presuntos narcotraficantes. Los opositores políticos lo acusan de haber establecido relaciones que van más allá de las relaciones profesionales con miembros del crimen colombiano.
Iván Cepeda, candidato de izquierda (Andrés Rot/Getty Images)
Cepeda, por su parte, es un senador de origen marxista, hijo de un senador comunista asesinado por grupos paramilitares que acompañaron muchas veces las acciones del ejército durante las décadas de lucha contra las FARC. Durante la campaña electoral, prometió continuar el proyecto de “paz total”, es decir el ambicioso programa de reconciliación con todos los grupos armados del país lanzado por Petro.
Petro fue elegido en 2022 y era él mismo un exguerrillero: suspendió las operaciones de la policía y el ejército contra los grupos armados e inició negociaciones con ellos, con el objetivo de disolverlos. Pero muchos realmente no tenían la intención de hacerlo: los ataques no cesaron y algunos aprovecharon la “pausa” para reorganizarse y fortalecerse. En general, y a pesar de las promesas de gran agitación, la presidencia de Petro ha sido mucho menos revolucionaria de lo que él mismo prometió.
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