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La guerra en Ucrania es catastrófica desde el punto de vista militar y económico, el ejército ruso está bloqueado desde hace meses con enormes pérdidas. El desastre de la guerra precipita el mito de la Gran Madre Rusia y acentúa el viento de conspiraciones y complots que soplan cada vez más amenazadores sobre el Kremlin. Hasta tal punto que los servicios de inteligencia de Moscú han reforzado significativamente la seguridad personal del presidente Vladimir Putin. Tras una ola de asesinatos de altos oficiales del ejército ruso y el temor a un golpe de Estado, informa la cadena estadounidense CNN, citando un informe secreto de una agencia de inteligencia europea, se han instalado sistemas de vigilancia en todas partes, incluso en las residencias de los colaboradores más cercanos de Putin. El informe ultrasecreto subraya que “el Kremlin y el propio Vladimir Putin están preocupados” por la posible filtración de información sensible, así como por el riesgo de un complot o un intento de golpe de estado. Se teme especialmente el uso de drones en un posible ataque contra Putin organizado por miembros de la élite política y militar rusa.

Según lo que ha demostrado la inteligencia europea, el principal sospechoso como instigador del complot para deshacerse o derrocar al propio Putin es Sergei Shoigu, quien alguna vez fue amigo personal y estrecho colaborador del presidente. El ex Ministro de Defensa, actual Secretario del Consejo de Seguridad, “está asociado al riesgo de un golpe de Estado, porque conserva una influencia considerable dentro del alto mando militar”, indica el expediente de los servicios de inteligencia europeos. Sin embargo, dijo CNN, el informe no proporciona ninguna evidencia que respalde las acusaciones contra Shoigu, quien en el pasado era considerado muy cercano a Putin. Pero los expertos especulan que podría ser una jugada astuta del propio Putin para sacar a los enemigos de las sombras.