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Contra el genocidio en Palestina y el secuestro de los activistas de la Flotilla Global Sumud, el 3 de octubre de 2025, decenas de miles de ciudadanos salieron a las calles de decenas de ciudades de Italia. La protesta, amplia y transversal, contó con el apoyo no sólo de decenas de categorías de trabajadores, sino también de estudiantes de todas las edades. Entre ellos se encontraban también cinco jóvenes que, en enero siguiente, fueron detenidos por la policía. Desde entonces, dos de ellos han sido detenidos en la prisión de menores de Turín, mientras que otros tres han sido internados en la comunidad. Su juicio comenzó ayer, tras seis meses de detención. Y precisamente con motivo de la audiencia, una multitud de manifestantes se reunió frente al tribunal de Turín para protestar contra lo que definieron como un caso de “persecución contra quienes lucharon y siguen luchando contra el genocidio palestino”.

Según las acusaciones policiales, las cinco personas detenidas (junto con otros tres adultos bajo arresto domiciliario) habrían “provocado incidentes contra la policía” mediante “persecuciones” y “lanzamiento de botellas de vidrio”, además de levantar “barricadas” y provocar incendios, “frustrados por el uso de numerosas granadas de gas lacrimógeno, cañones de agua y diversos flashes necesarios”. Los hechos, ocurridos entre Porta Susa y Piazza Castello, provocaron 12 policías heridos, además de daños en sus vehículos. La medida, informa la policía, afectó “a muchos jóvenes acusados ​​de estar entre los principales responsables de los graves disturbios ocurridos durante la manifestación anunciada en las redes sociales por la “Coordinación de Turín para Gaza” en solidaridad con el pueblo palestino”. Por estos hechos, los menores fueron puestos bajo custodia comunitaria y prisión, donde permanecieron por más de seis meses. Con la consecuencia de la suspensión de las actividades diarias, incluida la escolar. A la espera de que se presenten cargos contra ellos y comience el juicio.

Según la denuncia de los movimientos locales, lo ocurrido representa “una furia inaudita contra jóvenes que ni siquiera son adultos, que son el símbolo de la persecución contra quienes lucharon y siguen luchando contra el genocidio palestino”.

Recientemente, la Fiscalía de Turín ordenó una vigilancia especial (medida especialmente represiva a la que suelen ser sometidos los acusados ​​de delitos graves, como la pertenencia al crimen organizado o a una organización mafiosa, y ya criticada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos) contra dos jóvenes que habían participado en las manifestaciones por Palestina que degeneraron en enfrentamientos con la policía. Se trata de un sistema que somete a quienes están sujetos a él a severas restricciones, como la obligación de regresar por la noche o la imposibilidad de salir de su municipio sin autorización. Pero sólo los últimos casos son noticia: en los últimos meses, de hecho, se han impuesto decenas de medidas cautelares a activistas que participaron en manifestaciones o hicieron campaña en centros sociales, una tendencia que le ha valido a la capital piamontesa el sobrenombre de “laboratorio de la represión”.

Valerie Casolaro

Nacido en 1991, antes de iniciar su carrera como periodista trabajó en el campo de las migraciones y la violencia de género. Colabora con L’Ineditore desde 2021, cubriendo derechos, migraciones y movimientos sociales.



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