Es difícil buscar un elemento positivo en la actual fase histórica. Pero hay uno: el retorno de la inversión en energías renovables. Donald Trump, en su toma de posesión como presidente de Estados Unidos, lanzó un anatema contra el mundo de las energías limpias, que ha sufrido un duro golpe. El bloqueo de Ormuz pone de relieve la importancia vital del sector.
Reducir riesgos
“Las energías renovables vuelven a estar en el centro de atención. No principalmente como inversiones “verdes”, sino como herramientas estratégicas de reducción de riesgos. La energía solar y eólica, de hecho, pueden desarrollarse localmente y contribuir a reducir las dependencias geopolíticas”: esta es la postura de Hannes Loacker, director de Raiffeisen Capital Management, que destaca el interés por las empresas que diversifiquen las fuentes de energía para evitar situaciones como las de Ormuz.
Infraestructura
Pero antes que los productores de energías renovables, las redes de transporte de energía son fundamentales. “Las limitaciones de la red se han convertido en el principal cuello de botella de la transición energética, con colas de conexión que duran años – señala Loacker -: al menos 120 Gw de plantas de energía renovable planificadas están ubicadas en áreas sin suficiente capacidad de red, especialmente en Portugal, Polonia, los Países Bajos y España. Además, más del 40% de las redes de distribución europeas tienen 40 años o más, lo que crea un importante ciclo de reemplazo estructural. » De ahí la concentración en las acciones del sector. “Si queremos mirar más allá de Terna y E.On – añade el director austriaco – el panorama europeo ofrece varios ejemplos interesantes en este sector, aunque cabe señalar que algunas de estas empresas no son puros operadores sino que también poseen, por ejemplo, plantas de energía renovable. En el Reino Unido, dos puntos de referencia importantes son National Grid y Sse. El jugador es Rwe, mientras que en España destacan los nombres de Red Eléctrica e Iberdrola.
Electrificación acelerada
De la misma opinión son los analistas de Barclays, que han elaborado un informe sobre una posible aceleración del proceso de electrificación en una Europa que quiere recuperar su soberanía energética con energías renovables.
“La creciente inestabilidad geopolítica está transformando la electrificación de un simple objetivo climático a una herramienta estratégica para la seguridad económica y energética – escriben los analistas de Barclays en el informe del 26 de mayo -. En este escenario, los principales beneficiarios podrían ser no sólo los productores de energía renovable, sino también los operadores de redes, los servicios públicos integrados, los fabricantes de cables, las empresas de infraestructura, las empresas de logística y los grupos especializados en la eficiencia energética de los edificios. »