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Este domingo, la sala de urgencias del Ospedale del Mare fue escenario de una escalada de violencia sin precedentes que transformó un lugar de tratamiento en un campo de batalla, obligando al establecimiento a cerrar sus puertas a todos los códigos no rojos y paralizando efectivamente la asistencia sanitaria. Todo comenzó con una banal solicitud de información por parte de un usuario que, ante las respuestas recibidas, reaccionó golpeando violentamente con la cabeza a una enfermera.

La situación degeneró en pocos segundos: un miembro de la familia del agresor también se arrojó contra los operadores y una segunda enfermera, que se apresuró a intentar una mediación desesperada, recibió repetidos bofetones. El horror superó todos los límites cuando, según las primeras reconstrucciones, uno de los atacantes intentó arrebatarle la pistola reglamentaria al guardia de seguridad presente, con la evidente intención de usarla contra el personal. Antes de culminar el asalto, los responsables arrasaron la zona de Triage, destruyendo mobiliario y equipamiento.

La dirección suspendió el ingreso de pacientes no críticos desde las 15.00 horas.



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