Quemarpor Peter Heller (traducción de Tommaso Gurrieri; Edizioni Clichy) nos lleva al corazón de un Maine que ha dejado de ser un refugio para convertirse en un matadero. Jess y Storey, amigos de toda la vida pero separados por muchas cosas que no se han dicho, emergen de dos semanas de caza mayor en los bosques más remotos para encontrarse en una pesadilla que ya no tiene nada de civilizado. Esta secesión de la que hablábamos en los programas de entrevistas, esta tensión política que pensábamos confinada a los palacios del poder, explotó en una guerra civil total: puentes volados, ciudades arrasadas y fosas comunes salpican el paisaje.
Heller, con una prosa que tiene la sequedad de una rama rota y la profundidad emocional de un clásico, construye una novela que se mueve a lo largo de la fina cresta entre el camino de McCarthy y el deseo de escapar en la naturaleza. En este escenario de destrucción sistemática, los dos protagonistas se topan con una niña abandonada, transformando su huida para sobrevivir en una misión picaresca y desesperada para devolverle un jirón de humanidad.
Es una oda luminosa y al mismo tiempo una terrible advertencia sobre el odio que nos desgarra. América hoy. Una aventura salvaje y política que nos sitúa ante el espejo más distorsionador: el de una nación que, en nombre de la división, ha decidido prenderse fuego.
Hijas del Caospor Jen Fawkes (traducción: Matteo Francini; Edizioni Clichy) nos proyecta en 1862, en el corazón oscuro de una guerra civil que no es sólo un choque entre el Norte y el Sur, sino un tumulto entre géneros y mitologías. Sylvie Swift, veintidós años marcada por dramas familiares que parecen una maldición, se separa de su gemela para seguir las huellas de un misterioso escenario teatral. La búsqueda la lleva a Nashville, un puesto de avanzada repleto de soldados y espías, donde la joven lleva una doble vida: traductora de día en la “Tierra de las Sirenas” y agente secreta de noche para el Ejército de Cumberland. Jen Fawkes construye una novela feroz y visionaria que encuentra sus raíces en la Lisístrata de Aristófanes y en un hecho histórico reprimido: el intento de Nashville exiliar a sus prostitutas durante el conflicto.
Pero ahora las noticias se ensucian sobrenatural. Sylvie se ve arrastrada al “Culto del Caos”, una hermandad feminista ancestral que mantiene una fuerza mística capaz de erradicar la violencia de los hombres y los mundos de cenizas que han construido. Entre criaturas monstruosas, espías revolucionarias como la ardiente Hannah y poderes arcaicos, la frontera entre la realidad y la alucinación se está desmoronando. Un espléndido fantasía histórica que transforma el pasado en un campo de batalla mitológico, recordándonos que, contra la lógica de la guerra, la única resistencia real es el regreso a las fuerzas primordiales e ingobernables del caos.

El dios mitad mujerpor Perumal Murugan (traducción de Dorotea Operato; Utopia Editore) nos lleva al corazón palpitante y feroz de la India rural, donde el cuerpo nunca pertenece plenamente a quienes lo habitan. Kali y Ponna son una pareja de campesinos de Tamil Nadu, unidos por un amor sensual y auténtico que, sin embargo, después de doce años, no ha tenido hijos. En un mundo donde la fertilidad es la única medida del valor humano, su silencio doméstico se ve roto por el ruido blanco de la chisme, Consejos no solicitados y sonrisas pícaras de compatriotas del pueblo que miden su virilidad y sus “defectos”. Murugan analiza con precisión quirúrgica cómo la maternidad fallida deja de ser un dolor privado y se convierte en una culpa pública. Cuando Kali se ve obligada a contraer un segundo matrimonio, Ponna se convierte en un presagio negativo de aislamiento.
La salida que ofrece la comunidad es una paradoja ritual: Durante la fiesta del dios Ardhanareeshvara – deidad andrógina, mitad hombre, mitad mujer – las reglas del matrimonio se suspenden sólo por una noche. A las mujeres sin hijos se les permite unirse con extraños, encarnaciones efímeras de lo divino, para concebir. El autor, que para este libro sufrió incendios simbólicos y persecuciones hasta el punto de anunciar su propia “muerte” como escritor, construye una historia llena de lirismo y barro. Esta no es sólo la historia de un ritual controvertido, sino una investigación despiadada sobre cómo el patriarcado y las castas utilizan el cuerpo femenino como medio de control.
La prosa de Murugan, atenta a los ritmos de la tierra y a los murmullos de los templos, acompaña a los protagonistas hasta un umbral desgarrador donde la urgencia de un niño corre el riesgo de pulverizar lo único que los mantenía unidos: su dignidad. Una novela necesaria que nos interroga sobre el espacio que queda a la libertad cuando la comunidad decide entrar, con sus refranes y sus leyes, incluso en el lecho de los cónyuges.
