El gesto puede ser universal, pero los investigadores todavía están luchando por comprender por qué los humanos son la única especie que derrama lágrimas “emocionales”. Hasta ahora, la creencia popular era que las lágrimas eliminaban las toxinas del estrés, pero la realidad tiene más matices. Para Stefan Stieger, profesor de psicología, la falta de datos concretos en este campo era evidente. “Llorar es un comportamiento humano fundamental”explica, preguntándose cuán poca investigación se realiza en la vida diaria de las personas en lugar de en el laboratorio.
Luego inició un experimento que movilizó a un centenar de voluntarios en Austria y Alemania. Durante un mes tuvieron que anotar en sus móviles su estado de ánimo antes, durante y después de cada ataque de llanto. Los resultados muestran, en primer lugar, una sorprendente disparidad entre los sexos. Mientras que los hombres dejan de llorar después de unos cuatro minutos, las mujeres prolongan el ejercicio, a menudo el doble. Una diferencia que también se explica por las causas de la crisis de llanto: si la soledad desploma a las mujeres, la impotencia y las películas tristes afectan más a los hombres.
Publicado en la revista especializada Collabra: Psicología, el estudio afirma que, contrariamente a la idea de alivio inmediato, el llanto no parece actuar como un grano reiniciar. Al medir el estado de ánimo 15, 30 y 60 minutos después del episodio, los investigadores no encontraron evidencia de una mejora inmediata en el bienestar. Peor aún, para aquellos que lloran porque se sienten aislados o abrumados por una situación, el estado de ánimo permanecerá sombrío mucho después de secarse los ojos.
La excepción cultural
Estos resultados, transmitidos por el futurismo, son sorprendentes ya que la idea del alivio post-lágrima está arraigada en nuestra cultura. El estudio sugiere que el efecto beneficioso, si existe, no es automático. El propio Stefan Stieger admite su sorpresa ante estos resultados: el ansiado alivio parece ser, en muchos casos, una ilusión o al menos un proceso mucho más lento de lo esperado.
Sin embargo, existe una excepción en los datos recopilados. Las lágrimas derramadas ante una película o una obra de arte parecen tener un estatus especial. A diferencia de la tristeza de la vida real, la tristeza relacionada con las películas a menudo conduce a una reducción de las emociones negativas una vez que pasan los créditos. Este es quizás el único momento en el que un buen llanto realmente funciona como una purga liberadora.
El estudio también destaca que el impacto de nuestro llanto depende en gran medida del motivo inicial. Llorar porque estás solo no soluciona la soledad, lo que explica por qué tu estado de ánimo no mejora. Por otro lado, el cine nos permite liberar tensiones sin que nuestra realidad personal se vea amenazada, ofreciendo así una transición más suave hacia un estado de paz.
Queda esperanza para los fanáticos del pañuelo. Los investigadores admiten un límite de tamaño a su trabajo: “El llanto puede producir un efecto de alivio varios días después. Puede que la ventaja no sea cuestión de minutos, sino de días. Llorar quizás sirva para iniciar una profunda digestión emocional que sólo dará frutos mucho más tarde, una vez pasada la tormenta.