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luigi frasca
La “fuga de información” sobre la investigación en torno al Monte dei Paschi di Siena promete provocar largas discusiones. Anteayer, el Corriere della Sera publicó en primera plana el contenido de la solicitud altamente confidencial que la fiscalía de Milán envió al Parlamento sobre la utilización de mensajes entre el ex director general del Ministerio de Economía y Finanzas, Marcello Sala, y nueve parlamentarios. Entre ellos, varios altos funcionarios del gobierno, desde el ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, hasta el viceprimer ministro Matteo Salvini, por nombrar sólo dos. La comunicación de la Fiscalía debería haber sido, en teoría, “a prueba de fugas”: se tomaron numerosas precauciones, empezando por el sobre doble cerrado que contenía los documentos. Pero obviamente, si el Corriere pudo informarlo con tanto detalle, toda esta atención no fue suficiente. Nuestro periódico dedicó mucho espacio a la historia en su edición del martes, contando detalladamente lo supuestamente sucedido. Y ayer Matteo Salvini habló de lo revelado también gracias a Il Tempo, explicando su posición al respecto. “Mis conversaciones con Marcello Sala son parte de las operaciones diarias, realmente no hay nada que ocultar”, nos dijo el viceprimer ministro. “La petición de su rendición parece sin precedentes, singular y desmotivada”.

Salvini luego quiso reiterar que su posición sobre el asunto relacionado con Monte dei Paschi di Siena no ha cambiado con el tiempo, sino todo lo contrario: “Como dije desde el principio, la investigación sobre MPS me parece que no se basa en nada. Ya lo declaré en diciembre de 2025 y lo reitero hoy. A falta de acusaciones, la insistencia en leer los mensajes me hace pensar más en voyeurismo que en periodismo”. “Aprecio la valiente campaña de Il Tempo”, concluyó el líder de la Liga. En definitiva, nada que ocultar para Salvini; lo que destacaría más sería la singularidad de la solicitud de la fiscalía de Milán relativa a los gatos. También porque esta solicitud, enviada a la Cámara y al Senado, es, en muchos aspectos, casi inédita. Los magistrados habrían declarado explícitamente que aún no habían abierto el teléfono de Sala y, por tanto, ni siquiera sabían si tales comunicaciones existían realmente, pero solicitaron permiso para acceder a todos los mensajes con el fin de evaluar su relevancia procesal.
