Ábalos, García y Cerdán. Sin estos tres hombres que acabaron en prisión y/o acusados de soborno, Pedro Sánchez nunca habría llegado a la cima de la política española. España está cuestionando su futuro político, mientras el círculo alrededor del primer ministro socialista se estrecha, mientras sus socios de gobierno exigen una reorganización.
Las vergüenzas relativas a su mujer Begoña y a su hermano no han sido suficientes, ahora el proceso político ha comenzado oficialmente en su partido, el PSOE, en vísperas de una vuelta electoral importante: no sólo las elecciones regionales previstas antes de Navidad en Extremadura, Castilla y León, Andalucía y Aragón, sino sobre todo las posibles elecciones políticas anticipadas precisamente a causa de los escándalos judiciales.
José Luis Ábalos, diputado en ejercicio y mano derecha de Sánchez, fue detenido por manipulación de licitaciones públicas: los fiscales lo definieron como de alto riesgo de fuga. La historia comienza con el “asunto Koldo”, que estalló en 2024 en torno a los tres plenipotenciarios del PSOE, Ábalos, García y Santos Cerdán, este último secretario de organización del partido y estrecho aliado del primer ministro: se les acusa de haber creado una supuesta red criminal de varios millones de dólares de contratos amañados, sobornos y tráfico de influencias en los sectores de la sanidad y las obras públicas.
La semana pasada, el Tribunal Supremo español ordenó la detención sin derecho a fianza del ex ministro de Transportes José Luis Ábalos y su asesor Koldo García.
Quien pide “un cambio absolutamente profundo” en el Gobierno es Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social. Una decisión que ni siquiera el propio Sánchez se esperaba, como si hasta sus propios aliados empezaran a darle tierra arrasada de cara a las elecciones. Sumar reunió así a partidos similares (Iñera Unida, Más Madrid, Comunes) para afrontar la crisis política del sanchismo. Tras la reunión, reiteraron: “Necesitamos un nuevo gobierno”. Pero Sánchez no parece tomar en consideración la reorganización radical y encuadra esta petición dentro de una estrategia de Sumar que no aprueba. Por ello, Díaz insiste en la necesidad de “cambiar el gobierno de arriba a abajo, hay que seguir adelante”. Si esto no es un ultimátum, estamos cerca.
Ahora todos los partidos están calibrando sus elecciones, presentes y futuras, debido a la corrupción ibérica ya que, mientras Sánchez ni siquiera piensa en dimitir, aunque todo su círculo mágico está en el punto de mira de la justicia, el centroderecha formado por el Partido Popular del PP y la derecha de Vox gana 10 puntos porcentuales en los sondeos, lo que le permitiría tener la mayoría en el futuro Parlamento.
Alberto Feijoo, líder del PP, convocó una manifestación contra el Gobierno, para exigir su dimisión ante los numerosos escándalos, pero se mostró sorprendido por las críticas de Vox: “No tiene sentido convocar manifestaciones manteniendo todos los acuerdos y compartiendo cargos y comisiones con el Partido Socialista, denunció José María Figaredo. La única opción contra este Gobierno es la oposición frontal”. ¿Se acercan las elecciones?