El árbitro no se inmutó y el VAR tampoco. En el minuto 62 del partido de cuartos de final del Mundial entre España y Bélgica, una mano de Rodri en el área hace entrar en pánico a los ‘red devils’. Exigiendo un penalti, todos desafiaron al árbitro, el inglés Michael Oliver, a tener una oportunidad de oro para marcar el segundo gol y tomar la delantera.
Partiendo por la izquierda, Nicolas Raskin envía un centro al área hacia Romelu Lukaku. El balón se desvió en la cabeza de Aymeric Laporte, antes de golpear el brazo de Rodri y ser despejado por Laporte.
“El árbitro respetó las reglas”
Según la árbitro internacional Jasmin Sabotic, asesora de la prensa belga La Derniere Heure, la decisión de Michael Oliver y sus asistentes fue acertada. “La regla es clara: si el balón pasa de un compañero al brazo del defensor, no hay motivo para hacer sonar el silbato. El árbitro siguió las reglas”, explica.
A pesar de todo, los Diablos Rojos no lloraron escándalo durante mucho tiempo. Unos segundos después de la acción, el árbitro anunció que se había realizado el control del VAR y que el partido podía continuar.
Los belgas finalmente quedaron atrapados al final del partido, en el minuto 88, con un gol de Mikel Merino gracias a un balón mal despejado de Senne Lammens, que entró en juego tras la lesión de Thibaut Courtois.