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La operación militar lanzada por Estados Unidos en Venezuela, como pronosticaron varios observadores, tenía como objetivo final derrocar a Nicolás Maduro del poder. Es probable que los ataques de estas horas no hayan tomado del todo por sorpresa al dictador venezolano. De hecho, desde hace meses, Washington ha reforzado su presencia en la zona del Caribe, indicando en varias ocasiones en declaraciones oficiales de representantes de la administración estadounidense, Trump en primer lugar, que el enfrentamiento en Caracas estaba cada vez más cerca.

Como escribió Trump recientemente en La Verdad, Maduro “fue capturado y sacado del país con su esposa”. Por lo tanto, las medidas de seguridad adicionales implementadas por el sucesor de Hugo Chávez fueron de poca utilidad. En diciembre, múltiples fuentes dijeron a The New York Times que a partir de septiembre, Maduro intensificó estas medidas cambiando frecuentemente el lugar donde dormía e incluso su teléfono celular para evitar ser localizado. De este modo, el dictador buscó protegerse de un ataque de precisión o de una incursión de las fuerzas especiales estadounidenses. Para reducir el riesgo de traición dentro de su séquito, Maduro también había ampliado el papel de los guardaespaldas cubanos en su escolta y había asignado más oficiales cubanos, el principal aliado de Venezuela, al ejército en Caracas.

A medida que aumentaban las tensiones con Washington, el jefe del régimen que llegó al poder en 2013 hablaba diariamente con la población venezolana, multiplicando apariciones públicas sorpresa y mensajes pregrabados. El dictador de 67 años, que escapó a la política de “máxima presión” adoptada por Trump durante su primer mandato, venía presionando a los estadounidenses al menos desde la primavera pasada, cuando se reunió con funcionarios de la Casa Blanca para discutir su posible renuncia al poder. Conversaciones que no condujeron a resultados concretos. Hasta las redadas de anoche.

Queda por ver si Maduro también fue capturado con la ayuda de topos dentro de su régimen. Trump anunció que se proporcionarían más detalles sobre la operación Delta Force durante una conferencia de prensa programada en Mar-a-Lago a las 5 p.m. Hora italiana.

Diversos análisis en los últimos meses señalan que el dictador se había rodeado de militares implicados en el narcotráfico, vinculando su suerte a la suya. Un elemento que habría dificultado, si no imposible, la organización de un golpe de Estado. La velocidad de los acontecimientos, sin embargo, puso de manifiesto la fragilidad del sistema instaurado por caudillo.

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