El nuevo “fondo antiexplotación” de 1.800 millones de dólares establecido por el Departamento de Justicia de Estados Unidos –como gesto de clemencia hacia cualquier ciudadano estadounidense, además del acuerdo que impide a las autoridades fiscales estadounidenses procesar a Donald Trump– podría favorecer, además de los alborotadores del 6 de enero de 2021, a los activistas antiaborto condenados por asaltar clínicas que brindan esta atención a las mujeres.
EL texto del acuerdo establece que cualquiera que se crea víctima de explotación de la ley por parte de una administración federal puede reclamar una indemnización y pedir una suma de dinero a cinco comisarios cuyo nombramiento aún no ha sido anunciado.
El documento proporciona varios ejemplos de personas condenadas bajo la administración Biden que podrían beneficiarse de este fondo de ayuda, incluidos aquellos que violaron la Ley de Libertad de Acceso a las Entradas a Clínicas, una ley de 1994 que tipifica como delito negar la entrada a un centro de atención médica o un lugar de culto.
“Otros ejemplos conocidos de legalidad (la palabra utilizada en los Estados Unidos desde 1975 para describir la explotación de la justicia con fines políticos), podemos citar el uso abusivo de la ley FACE por parte de la administración Biden, el hecho de que haya clasificado erróneamente a algunos padres como terroristas domésticos”, se lee en el texto del acuerdo, denunciando “objetivos ideológicos inapropiados”.
El presidente republicano, que en este caso cuenta con votantes ultraconservadores, indultó a 23 personas condenadas por atrincherarse en clínicas de aborto poco después de asumir el cargo. Algunos cumplían penas de prisión federal. La Casa Blanca también ha emitido directrices pidiendo a las autoridades locales que ya no sancionen este vehemente activismo a menos que existan “factores agravantes importantes, como muerte, lesiones corporales graves o daños materiales importantes”.
Según la Federación Nacional por el Derecho al Aborto, estas directivas han llevado a los activistas “provida” a intensificar sus acciones en estados que continúan apoyando la libertad de elección. En su informe publicado el martes, la Federación afirma que el número de bloqueos de clínicas de aborto aumentó de uno en 2024 a seis en 2025, mientras que el acoso a los trabajadores de la salud que practican abortos y las amenazas de muerte contra ellos se duplicaron durante este período, de 19 a 40 y de 38 a 81 respectivamente. En cuanto a las campañas de acoso por correo postal, correo electrónico y llamadas telefónicas, aumentaron de 1.899 a 69.740.
Junto con el ataque a la píldora del día después o a los abortos de emergencia, las medidas de Donald Trump “enviaron un mensaje muy claro y muy peligroso de que las personas que acosan, amenazan e intimidan a los trabajadores sanitarios y a las pacientes abortivas no pueden estar sujetas a consecuencias por violar la ley, y estamos viendo los efectos en todo el país”, lamentó la presidenta de la asociación, Brittany Fonteno.
Además de esta impunidad ante los tribunales, los autores de ataques y campañas de acoso podrían recibir, a través de una compensación del “Fondo Antiexplotación”, las subvenciones necesarias para financiar acciones aún más importantes.