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¿No ha socavado Paul Kagame, el presidente de Ruanda, sus puntos fuertes al socavar la credibilidad diplomática de la superpotencia estadounidense? Tres meses después de pisotear un acuerdo de paz recién firmado con la República Democrática del Congo (RDC), Ruanda acaba de ser duramente atacada en Washington, bajo los entusiastas auspicios de Donald Trump. Así, el lunes 2 de marzo, el Tesoro estadounidense impuso sanciones al ejército ruandés (FDR) y a cuatro de sus oficiales más altos.

“Estados Unidos acaba de dar un duro golpe”comenta Zobel Behalal, ex miembro del grupo de expertos de las Naciones Unidas (ONU) sobre la República Democrática del Congo. Individualmente, nada menos que el Jefe de Gabinete de Roosevelt, Mubarakh Muganga; el del ejército, Vincent Nyakarundi; así como el ex y actual comandante de las Fuerzas Especiales, Ruki Karusisi y Stanislas Gashugi, respectivamente.

Pero la decisión más espectacular, y sin precedentes, del Tesoro estadounidense hacia una institución nacional, se refiere al ejército ruandés. “En concreto, ahora está sujeta a las mismas limitaciones que una empresa criminal sancionada: ya no podrá realizar transacciones en dólares ni utilizar instrumentos de pago como la red interbancaria Swift”descifra Zobel Behalal, actualmente experto de la organización no gubernamental Global Initiative, contra el crimen organizado transnacional. Las prohibiciones del Tesoro incluyen “el pago de cualquier contribución o el suministro de fondos, bienes o servicios”.

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