“Hoy tenemos acceso a más información sobre una salchicha que sobre el software que compramos”. La frase podría resultar ridícula si no procediera de Vincent Strubel, director general de la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSSI), escuchada el jueves 30 de abril en la Asamblea Nacional por la comisión de investigación sobre las vulnerabilidades digitales sistémicas de Francia. Pero fue con la mayor seriedad que el ingeniero elaboró ante los diputados la lista de nuestras fragilidades y dependencias digitales.
La observación es grave, según él, porque nuestras vulnerabilidades digitales son omnipresentes. Sin duda porque hemos desarrollado nuestro entorno digital en una fase de paz, excluyendo la posibilidad de tensiones o crisis internacionales. Resultado, “Las adicciones no se controlan, no se rastrean, son infinitamente demasiado complejas, los riesgos no han sido verbalizados ni formalizados”enumera Vincent Strubel. Y para concluir sin apelación: “Debemos prepararnos para un escenario en el que la escalada geopolítica conduciría también a una masificación y coordinación de los ciberataques”.
Además de la adopción masiva y urgente de buenas prácticas de ciberseguridad, el director de la ANSSI coincide en que debemos reducir nuestra dependencia tecnológica de países no europeos para evitar que accedan a nuestros datos y reducir los riesgos de una interrupción del servicio. Por este motivo, siempre defiende firmemente la calificación de SecNumCloud y su atribución, a pesar de la polémica, a una solución híbrida como S3NS donde el francés Thales gestiona la tecnología americana de Google.