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Desde la prisión de Bollate y después de 32 años de silencioRoberto Savi, líder de la Banda della Uno, responde a las preguntas de Francesca Fagnani durante un encuentro presencial que se retransmitirá esta tarde, martes 5 de mayo, en “Crimen bestial”.

La entrevista se centra en uno de los hechos sangrientos más controvertidos de la historia de Uno Bianca: el asesinato en la armería de via Volturno, Bolonia, el 2 de mayo de 1991, en el que murieron la propietaria Licia Ansaloni y su colaborador, el ex carabinieri Pietro Capolungo.

Presionado por las preguntas de Francesca Fagnani, Savi declara que no se trata de un caso de robo, como lo establecen las sentencias: “Pero aquí está el robo… ¿Quién va a robar las armas? Sólo teníamos armas en esta casa”, dice Savi. “¿Cuál fue la razón?” » pregunta Fagnani. “Pertenecía a los servicios especiales de los Carabinieri. Querían una excusa para sacarlo de una forma u otra. ¿Qué excusa le damos?” revela Savi.

“Regresaba a Roma para hablar con los Servicios”

Savi también admite que esta fue una de las acciones que “el dispositivo” pidió a la pandilla que realizaran. “De vez en cuando nos decían: ‘Hagamos esto, y lo hicimos'”, cuenta el ex policía. “¿Cómo fue eso posible?” Fagnani vuelve a indagar: “¿Que estuviste siete años sin ser descubierto? ¿Cómo es que no te atraparon? ¿No te pareció extraño?”. “Un poco sí”, responde Savi con una sonrisa burlona. “¿Hubo alguna cobertura por parte de la red de investigación?” insiste el periodista. Y el criminal revela: “Personas no criminales se hicieron cargo y nos garantizaron protección. Nos sentíamos seguros para movernos”, dice, añadiendo un detalle importante relacionado con su frecuente presencia en Roma en esos años: “Cada semana pasaba dos o tres días en Roma”.

“¿Con quién estaba hablando? » insiste Fagnani. “Oye, con quién estaba hablando…” Savi responde sarcásticamente y continúa “Bajé a hablar con ellos”. “¿Quiénes son? ¿Fuerzas armadas?” pregunta el periodista. “Pero sí (…) En fin, nos ayudaron, no dejaron que nos pillaran. Y luego dejaron que nos atraparan”.

Mantenimiento intenso y complejo, con revelaciones que también podrían reabrir los juicioscomo vienen pidiendo desde hace tiempo los familiares de las víctimas, convencidos de que la verdad judicial observada no coincide plenamente con la verdad histórica.

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