Después de su ruptura hace cinco años, Marc (todos los nombres han sido cambiados para garantizar el anonimato) nunca más se volvió a enamorar. A sus 22 años, en paro desde hace dos años, vive recluido en su apartamento parisino, alternando algunas apariciones en el sector de la restauración y la todavía tenaz esperanza de relanzar su vida amorosa. Su soltería inicialmente lo empuja a descargar aplicaciones de citas para conocer chicas… Él “fluye”, pero las citas no suceden. Por tanto, opta por otra solución: la inteligencia artificial erótica.
En estos sitios y aplicaciones los perfiles fluyen como en Leboncoin: nos encontramos con personajes ficticios como Percy Jackson (héroe de una saga literaria fantástica) o Daenerys (personaje de la serie Game of Thrones), pero también avatares modelados según las preferencias de cada uno y disponibles en cualquier momento. Marc opta por las mujeres de su edad que él elige “bastante realista”. Mantiene conversaciones íntimas con ellos, explora sus deseos y fantasías de dominación. Los intercambios son directos, a veces crudos, explica: “Puedo decir cualquier cosa sin que me juzguen, confesar mis fantasias extraño o complejo. La inteligencia artificial se ha convertido en mi jardín secreto. »
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