Decidieron hacerlo juntos. Como han permanecido en silencio juntos desde su nuera, Federica Torzullodesapareció y luego resurgió en estas tierras donde también crecen olivos en la finca familiar. La vergüenza era demasiado grande, la incapacidad de comprender lo que había sucedido en la mente de su hijo Claudio era demasiado pesada. Cuyos crímenes recayeron sobre su cabeza sin ser inscritos en el registro de sospechosos. Bastaban las sombras y sospechas de que lo conocían, de que lo habían ayudado, encubierto, facilitado. A él, Pascal Carlomagnomás que ella, María Messenioquien el 9 de enero acompañó a su hijo y su familia política al cuartel para denunciar la desaparición de Federica. Y en una ciudad de sólo 20.000 habitantes, para una ex policía y consejera de seguridad municipal -que luego dimitió tras la detención de su hijo- y para un padre, director de una empresa de excavaciones y movimientos de tierras, quizás también se plantearon esta pregunta, terrible y egoísta al mismo tiempo: “¿Cómo podemos avanzar?”. Salir de casa a comprar pan, dar un paseo, ir a un bar.
LÁSTIMA
¿Cómo habría podido el pensamiento común resistir la mirada de una comunidad que siempre los habría visto con lástima o con ira? Porque pasa en pueblos pequeños donde todo el mundo se conoce pero dependiendo de la desgracia o la fortuna siempre hay un buen motivo para hablar a espaldas de alguien. A esto se sumaba el dolor que nunca desaparecería y tal vez la certeza de no poder ver más a este nieto de 10 años de quien, como todos los abuelos que existen, eran cercanos. Maria Messenio, de 65 años, y Pasquale Carlomagno, tres años mayor, decidieron terminarlo juntos. Una larga semana después del hallazgo del cuerpo de su nuera, brutalmente asesinada por su hijo. Los últimos siete días los pasó sufriendo los golpes de la tragedia. Se ahorcaron cerca después de dejar una carta para su otro hijo. Horas y días interminables que parecieron años, sin tener fuerzas y coraje para hablar con los suegros salvo a través de los abogados. Durante días se encerraron en la casa, teniendo también cuidado de encender las luces.
Ella que hace seis años se plantó en las elecciones municipales hablando de “sentido del deber” de “respeto a las reglas y a las personas” como “los valores fundacionales” de su educación y que el lunes 19, luego de que fuera descubierto el cuerpo irreconocible de Federica, presentó su renuncia la cual fue aceptada sin disparo. Y él, que también había sido visto y filmado por las cámaras de Via Costantino la mañana del 9 de enero, apenas 28 minutos después que su hijo Claudio, según la versión difundida actualmente. examenhabía matado a su esposa, había intentado volver a trabajar pero no lo había conseguido. Esa mañana había ido a casa de su hijo a recoger las llaves de un vehículo (trabajaba en la misma empresa que Claudio, en el terreno que quería transformar en la tumba de Federica), su postura quedaba por aclarar porque precisamente estos camaras No podían descartar que ingresara a la casa, pero hasta ayer su nombre no figuraba entre los investigados. Cuando Messenio fue interrogada por la policía, incluso antes de la detención de su hijo, ella contó una relación de larga data, que Claudio se había vuelto muy cercano a la familia de su esposa, reduciendo así sus relaciones con ella y con su marido, con quien sólo seguía trabajando. Una distancia que comenzó hace al menos 4 años y este acercamiento en el drama que derivó en otro drama.