Una imagen equivocada puede destruir más que mil malas palabras: así se puede describir el acoso escolar en 2026. El odioso dicho que sólo unas pocas personas escuchaban en el patio de recreo ahora se difunde en cuestión de segundos en el chat de clase en el teléfono inteligente. Sin embargo, para muchos de los afectados el dolor ya no se acaba con las palabras. Te ves en fotografías en situaciones que nunca han sucedido: en deepfakes, es decir, imágenes manipuladas o creadas artificialmente con la ayuda de inteligencia artificial.
En el evento “Las redes sociales se encuentran con la política: ¿Necesitamos un botón de parada para TikTok & Co.?” BILD habló con estudiantes y políticos sobre el acoso deepfake. Te das cuenta: la maldad individual se ha transformado en algo que afecta más profundamente, tiene un efecto más duradero y es casi imposible de controlar. Lea en BILDplus cómo perciben los jóvenes este peligro, qué piden protección y cómo reaccionan los políticos.