El euro digital está entrando en la fase decisiva de su viaje. El diálogo tripartito entre el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión comenzará el lunes para definir el reglamento que regirá la nueva moneda digital del Banco Central Europeo. El objetivo señalado por el Eurosistema es alcanzar un acuerdo a finales de año, con un posible anuncio en 2027 y un inicio operativo previsto a partir de 2029. Sin embargo, el camino no será sólo tecnológico. El verdadero desafío será convencer a los ciudadanos y a las empresas de que el euro digital puede ser una herramienta útil sin convertirse en un elemento adicional de complejidad en la vida diaria. El BCE aspira a un sistema en el que las funciones básicas sean gratuitas para los usuarios, mientras que los proveedores de servicios podrán ofrecer soluciones adicionales pagando una tarifa.
Mientras tanto, ya está lista la fase piloto, en la que participarán alrededor de cuarenta bancos e intermediarios de pagos seleccionados entre más de 50 aplicaciones. Entre las empresas italianas en liza también se encuentran siete operadores, entre ellos Intesa Sanpaolo con Isybank, Unicredit, Monte dei Paschi di Siena, Iccrea, Sella con Nexi y Numia. Sin embargo, un punto delicado es el de la relación entre la nueva moneda digital y quienes corren el riesgo de quedar excluidos de la transformación. De hecho, no todos los italianos están igualmente familiarizados con los smartphones, las aplicaciones y las herramientas electrónicas. Por ello, el proyecto debe aportar soluciones que también sean accesibles para personas mayores, personas vulnerables o personas con menos recursos económicos.
El Correo italiano podría desempeñar un papel importante, indicado como posible intermediario para una tarjeta física dedicada sobre todo a los sectores más frágiles de la población. La cuestión de la privacidad también sigue abierta. Entre las cuestiones que aún están por definir se encuentran los límites de stock en las carteras y las reglas para los pagos fuera de línea, diseñadas para funcionar incluso sin conexión.