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Europa es un Ferrari sin gasolina si no invierte en seguridad energética“. Así lo afirmó Claudio Descalzi, director general de Eni, entrevistado por el director de Il Messaggero, Roberto Napoletano, durante el evento “Futuro Capitale”, en un discurso que abordó la fragilidad del sistema energético global y el papel de Italia en el nuevo equilibrio internacional. Descalzi describió un escenario marcado por crisis sucesivas y superpuestas. “Estamos saliendo de un período tumultuoso que parecía una guerra: Covid, Ucrania, Israel-Gaza, incluso las tensiones en el Estrecho de Ormuz. En cinco años todo ha cambiado, con un enorme impacto en la energía y la economía.“. Una secuencia de shocks que, según el director general de Eni, ha devuelto la energía al centro de la dinámica geopolítica y de las estrategias industriales.

El nodo principal permanece allí. Dependencia europea de países extranjeros.. La reducción del flujo de gas procedente de Rusia, que asciende a unos 100 mil millones de metros cúbicos.así como cuestiones críticas en zonas clave del Golfo Pérsico, destacó la fragilidad del suministro y dificultad para construir una verdadera autonomía energética. “Europa es un gran mercado que pensaba que podía vivir sin su propia energía”, observó.

La comparación global, añade, muestra ahora patrones divergentes: Estados Unidos parece autosuficiente, China está organizada en todas las fuentes y materias primas críticas, mientras que Europa, por otra parte, está más expuesta porque carece de una estrategia energética totalmente estructurada y coherente. con su dimensión industrial. En este contexto, Italia ocupa una posición relativamente más fuerte gracias a sus vínculos con el Mediterráneo, la diversificación de la oferta y el papel del norte de África en la oferta. “Estamos muy conectados con el norte de África: por ejemplo, Argelia representa alrededor del 22% del suministro.“, explicó Descalzi, señalando la zona africana como eje estratégico para el futuro energético nacional. El tema decisivo también concierne a la infraestructuras, llamadas a seguir una nueva geografía italiana y europea de los flujos de energía. “Hasta ahora teníamos orientaciones Este-Oeste, hoy necesitamos una lógica Norte-Sur para llevar la energía desde los puntos de suministro a los centros de consumo industriales y urbanos”, subrayó, en un contexto donde la demanda ligada a la electrificación, los centros de datos y la digitalización está creciendo. Por último, la transición energética requiere, según Descalzi, un enfoque más realista y equilibrado. “Las energías renovables son ciertamente fundamentales, pero No garantizan por sí solos la continuidad del sistema industrial.”, observó, recordando las necesidades de las cadenas de suministro que consumen mucha energía, como las del acero, los productos químicos, el cemento y la cerámica, y la necesidad de herramientas complementarias para apoyar la descarbonización de manera ordenada.

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