La incertidumbre regulatoria vuelve a sacudir el mundo del derecho. Durante la conferencia “Entre el rigor y el futuro: la suerte del examen forense”, organizado en la Universidad Nicolás Cusano con motivo de su vigésimo aniversario, expertos del sector, magistrados y representantes institucionales lanzaron una advertencia clara: el regreso a las tres pruebas escritas de cualificación profesional sería un retroceso anacrónico y perjudicial para las nuevas generaciones de juristas.
En el centro del debate está el vacío legislativo creado por la falta de inclusión de una prórroga en el Decreto Milleproroghe de 2026. Sin una intervención inmediata, la sesión de diciembre marcará el abandono del método simplificado introducido en 2020 (un único escrito y otro oral) para volver a la fórmula rígida de 2012, caracterizada por tres pruebas escritas diferentes. El rector de la Unicusano, Fabio Fortuna, abrió el acto subrayando la necesidad de cerrar la brecha entre la academia y la profesión, para que el itinerario formativo garantice una inserción profesional real y efectiva: “Debemos asumir el desafío de acercar el mundo académico al itinerario profesional. El objetivo de la formación debe ser la integración efectiva en el mundo del trabajo”. En el mismo espíritu, Nicolás Esposito, asesor de la presidencia del Consejo de Ministros: “No podemos tener un enfoque hiperteórico. El examen forense no debe ser un obstáculo para los jóvenes que desean entrar en el mundo laboral”.
Antonio MelilloEl presidente de la Comisión Central de Exámenes de Abogados del Ministerio de Justicia, subrayó que “pasar de repente del sistema simplificado a las tres pruebas del antiguo sistema es un error. Debe prorrogarse a la espera de la reforma definitiva”. Según Luigi Vingiani, secretario nacional de la Confederación de Jueces de Paz, “el examen debe ser un momento de evaluación meritocrática y no una limitación. Es inútil pedir tres pruebas escritas hoy cuando la profesión avanza cada vez más hacia la especialización”. Antonino Galletti, asesor forense nacional, añadió que “la esperanza es que la reforma mejore las condiciones de trabajo de los colegas, pero también miramos hacia una perspectiva de futuro, para animar a nuestros mejores jóvenes a emprender un camino que sigue siendo la profesión más bella del mundo, porque protege las libertades de todos, especialmente las más frágiles”.
A la conferencia, a la que asistieron numerosas personalidades del derecho y de las instituciones, entre ellas la asesora de Roma Capitale Rachele Mussolini, que saludó la iniciativa como un momento de “discusión fundamental para soluciones innovadoras”, Maurizio Villari, Valerio De Gioia, Annalisa Learnato, Raffaele di Ruberto, Emilio Longobardi, Giuseppe Di Genio, Irma Conti, Vasco Fronzoni, Alfonso Maresca, Giovanni Romano, Flavio de Nicolais, Antonio Nucera, Carlotta Toschi, Domenico Condello, Francesco Urraro, Luca Longhi, Giovanni D’Alessandro, Paolo Sossai y Giuseppe Di Genio.