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Como se sabe, el ser humano pronto quiere ir a la Luna y luego a Marte y establecer nuevas colonias lejos de la Tierra. Pero no está del todo claro cómo le irá al Homo sapiens en su nuevo hábitat. Igualmente importantes son los estudios que investigan la psique de personas en condiciones extremas. Esto se ha llevado a cabo con doce científicos que pasaron el invierno durante diez meses en la estación antártica Concordia. Cada dos meses, durante dos semanas, se recopilaron datos de movimiento mediante rastreadores y también se preguntó a los participantes cómo se sentían mediante cuestionarios psicológicos.

Quienes pasan el invierno en la Antártida ven poca luz del día.Jessica Studer

Cuanto más tiempo permanecían los científicos en la estación, más solos se sentían. Con el tiempo hubo aún más conflictos. La cohesión del grupo y el rendimiento individual disminuyeron. Cuando los científicos se reunían en la estación, solían verlo como una amenaza, discutir o tener pensamientos paranoicos; por ejemplo, acusaban a otros de trabajar en su contra. Los autores del estudio escriben que esto muestra que una reunión en la sala no necesariamente equivale a apoyo social.

También fue evidente que cada vez se producían más interacciones sociales entre compatriotas, lo que favorecía la formación de pequeños grupos y la polarización. Los investigadores concluyen que el apoyo psicológico a las personas que viven en entornos extremos es lógico y que entre los futuros marcianos pueden surgir tensiones no sólo por el aislamiento en el fin del universo, sino también por las hacinadas condiciones de vida.

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