Hay historias de amor que cambian de forma sin terminar nunca. El que esta entre michael schumacher y su esposa corinne es uno. Durante casi trece años, desde aquel maldito 29 de diciembre de 2013 en las pistas de Méribel, la familia del siete veces campeón del mundo de Fórmula 1 vive alejada de los focos, protegiendo su intimidad con absoluta discreción. Pero en el documental Schumacher, disponible en Netflix, reportado por Corriere della SEra, Corinna rompe el silencio con palabras que cuentan la historia de su marido mejor que cualquier boletín médico. “Extraño a Michael todos los días. Pero no soy sólo yo quien lo extraña: nuestros hijos, nuestra familia, su padre lo extrañan. A todos. Sin embargo, Michael está ahí. Es diferente, pero está aquí. Y eso nos da fuerza“. Palabras sencillas, pero llenas de significado, que fotografían la realidad de la familia Schumacher tras el accidente que cambió para siempre la vida del campeón alemán.
El accidente de Michael Schumacher que lo cambió todo
Eran las 11:07 horas del 29 de diciembre de 2013, cuando Michael Schumacher esquiaba en las pistas de Méribel, en los Alpes franceses. Durante un descenso, perdió el control de los esquís y se golpeó violentamente la cabeza contra una roca. Llevaba casco, pero el impacto fue devastador. A partir de ese momento comenzó una larga batalla de cirugías, rehabilitación y absoluto secretismo. Desde entonces, la familia ha optado por no revelar información detallada sobre el estado de salud del expiloto de Ferrari, defendiendo firmemente su esfera privada. Después del accidente, Corinna Schumacher podría haber elegido un camino diferente.
En cambio, decidió quedarse al lado de su marido, dedicando toda su energía a ayudarlo. Con el paso de los años, transformó la residencia familiar de Gland, a orillas del lago Lemán, en un establecimiento equipado para atender a Michael, seguido de un equipo médico especializado. Para garantizar la máxima privacidad, también tuvo que afrontar numerosas batallas legales contra fotógrafos, drones e intentos de violar la privacidad de la familia. Mientras tanto, ha reducido parte de su patrimonio inmobiliario y personal, vendiendo algunos bienes que ya no son esenciales, entre ellos su jet privado y determinadas propiedades en Francia y Noruega. Sin embargo, siguió con sus centros ecuestres y compró la villa en Mallorca donde su hija Gina María celebró su boda.
Un amor que nace antes del éxito en la Fórmula 1
La historia entre Michael y Corinna comienza mucho antes de que el mundo triunfara. Los dos se conocieron a principios de los años 90, cuando ella estaba comprometida con el piloto Heinz-Harald Frentzen. El amor por Schumacher cambió por completo sus vidas. Después del primer podio en la Fórmula 1, logrado en el Gran Premio de México de 1992, Michael presentó oficialmente a Corinna al público. Tres años más tarde se celebró la boda: primero la ceremonia civil en Kerpen, la ciudad natal del campeón, y luego la ceremonia religiosa en el monte Petersberg. Sus hijos, Gina Maria y Mick, nacieron más tarde. Hoy en día, Gina es una consumada amazona y madre de una niña, mientras que Mick ha seguido los pasos de su padre en los deportes de motor y las carreras de IndyCar.
“Él siempre estaba riendo y cantando My Way”
En el documental de Netflix, Corinna también pinta el retrato más íntimo de Michael Schumacher, alejado de las pistas. Recuerda a un hombre alegre, capaz de divertirse con los amigos y profundamente apegado a su familia. “En las fiestas siempre era el primero en llegar y el último en irse. Nos reíamos mucho. No era justo, pero siempre cantaba My Way porque se sabía todas las letras”. Antes del accidente, Michael también había hablado públicamente de la relación con su esposa, definiéndola como una presencia fundamental en su vida. “Corinna es dulce y fuerte al mismo tiempo. Él me apoya, pero también sabe darme mi espacio. Le agradezco porque ella también organizó su vida según la mía”.
Lo que se desprende sobre todo del documental es la determinación con la que la familia sigue afrontando cada día esta difícil realidad. “Vivimos juntos en casa. Estamos haciendo todo lo posible para que se sienta mejor y le vaya bien”, dice Corinna. A lo largo de los años, nunca ha buscado explicaciones ni culpas por lo sucedido. La única definición que da de esta tragedia es tan simple como definitiva: “Fue simplemente mala suerte. Toda la mala suerte que puede tener una persona en la vida“. Y es quizás precisamente esta frase la que mejor explica la elección de la familia Schumacher: proteger a Michael de los focos, no dejando hablar a indiscreciones ni a suposiciones, sino al cariño de quienes siguen estando a su lado cada día.
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