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Menos exuberante que la de otros líderes de extrema derecha, su ideología no es menos radical: José Antonio Kast, elegido presidente de Chile el domingo, es un ultraconservador y admirador declarado del dictador Augusto Pinochet. José Antonio Kast, abogado y exparlamentario de 59 años, es el menor de diez hermanos. Su padre, nacido en Alemania, se mudó a Chile después de la Segunda Guerra Mundial y fundó allí una exitosa empresa de charcutería.

Las investigaciones de los medios de comunicación en 2021 revelaron que este último había sido miembro del partido de Adolf Hitler. José Antonio Kast afirma que su padre fue reclutado por la fuerza en el ejército alemán y niega que fuera partidario del movimiento nazi. Miembro del movimiento Schönstatt, movimiento católico conservador de origen alemán, el nuevo presidente electo está casado y es padre de nueve hijos. Considera a la familia en su forma tradicional, con padre, madre e hijos, como el “núcleo fundamental de la sociedad”.

Aunque evitó cuidadosamente repetir sus posiciones sobre cuestiones sociales durante su campaña, Kast ha dicho en el pasado que está en contra del aborto incluso en casos de violación, la píldora del día después, el divorcio y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Su estilo contrasta con el de otros líderes pasados ​​o actuales con los que a veces se le compara, como el brasileño Jair Bolsonaro o el argentino Javier Milei.

“No tiene una personalidad muy carismática”, opina Robert Funk, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Chile, pero es “mucho más conservador”. “Es visto como muy sobrio, muy pragmático, tranquilo y sereno”, dijo Amanda Marton, coautora del libro “Kast, la extrema derecha chilena”.

Kast afirma que Pinochet habría votado por él

Kast ha dicho en el pasado que, en su opinión, el ex dictador Pinochet (1973-1990), fallecido en 2006, habría votado por él si todavía estuviera vivo. Para su tercera candidatura a la presidencia, José Antonio Kast ha relegado a un segundo plano una agenda conservadora que le había costado votos durante su anterior candidatura frente a Gabriel Boric en 2021.

Su campaña se basó sobre todo en una promesa central: luchar “sin descanso” contra el crimen y los inmigrantes ilegales. “Si esto no se hace voluntariamente, los perseguiremos” para expulsarlos, amenaza. Esto hace que los aproximadamente 340.000 inmigrantes indocumentados que viven en Chile, en su mayoría venezolanos, sean responsables del aumento de la delincuencia.

Durante sus reuniones, resguardado tras cristales blindados en uno de los países más seguros de América Latina, presenta a Chile sumido en el “caos” y promete “orden y seguridad”. Las cifras y los expertos matizan fuertemente esta observación alarmista. En Chile asistimos a “un aumento relativo de la inseguridad muy inferior al de otros países de la región”, subraya Guillaume Long, analista del Centro de Estudios Económicos y Políticos (CEPR).

En momentos de tensión, José Antonio Kast deja escapar una sonrisa nerviosa. A veces parece autoritario, según antiguos colaboradores. “O estás con él o él está en tu contra”, subrayó la periodista Lily Zúñiga, quien trabajó a su lado cuando fue secretario general de la Unión Demócrata Independiente (UDI), partido al que perteneció durante dos décadas.

Diputado durante 16 años, José Antonio Kast renunció a la UDI en 2016, creyendo que el partido había abandonado sus principios conservadores. En 2019 creó el Partido Republicano, grupo de extrema derecha que lidera desde entonces.



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