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La sonrisa era amplia y el alivio palpable. Después de su pelea victoriosa en UFC Freedom 250 en el césped de la Casa Blanca el sábado, Ciryl Gane sintió que había cumplido con su deber. “Hemos hecho el trabajo, estamos contentos”, resumió el francés en plena noche, varias horas después del combate que le otorgó el cinturón provisional de los pesados, a la espera de enfrentarse al campeón Tom Aspinall.

Para el número uno del peso pesado francés, este éxito tuvo un sabor especial. En primer lugar porque intervino durante un hecho sin precedentes en la historia de las MMA. Luego, porque recompensó meses de trabajo en una categoría donde cada paso en falso puede salir caro. “Es fabuloso e histórico”, dijo en voz baja. No era una conclusión inevitable. Trabajamos mucho. »

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