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No era el momento de adaptarse, de integrar la norma. No era el día para ser como los demás, en todo caso para no destacar, ni para pasar desapercibido. Michael Olise eligió mal su momento para integrarse, él, el extraordinario, en una masa que su talento suele permitirle pasar por alto.

Después de la derrota de los Bleus ante España (0-2), el líder del Bayern no es el único, este martes, que ha fallado en su tema, en haber fallado en los grandes espacios. Como sus compañeros de ataque, como todos los azzurri, el bávaro no cumplió con las expectativas y pronto dio la impresión de estar ausente.

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