En un contexto de fuerte aceleración a principios de año, el grupo Marcegaglia se prepara para lanzar una maxiinversión de mil millones de euros en la planta francesa de Fos-sur-Mer, donde adquirió determinados activos del procedimiento colectivo Ascometal, con vistas a reforzar la integración upstream (es decir, en la producción de acero) de su cadena de valor. Es una de las piezas, quizás la definitiva, gracias a la cual los hermanos Emma y Antonio Marcegaglia, al frente del grupo familiar del mismo nombre, han rediseñado la identidad del grupo en los últimos años, consolidando su liderazgo en una nueva dimensión europea, con una vocación aún más integradora, yendo más allá de la historia del transformador de acero.
Llama la atención el importe de los gastos previstos para el proyecto Fos sur Mer, mil millones de euros: ¿cuál es el calendario de ejecución del plan?
Se trata de la mayor inversión en la historia del grupo. En las últimas semanas firmamos con Danieli un contrato de 450 millones de euros para los trabajos de la fábrica. El plan de inversiones en Fos-sur-Mer, que incluye un nuevo horno, una colada continua y un laminador, debería materializarse definitivamente en los próximos días, con vistas a obtener autorizaciones para iniciar las obras entre octubre y noviembre. El objetivo es fundir las primeras losas francesas a principios de 2029.
¿Cómo encaja esta nueva elección en la estrategia del grupo?
El plan prevé la producción de 2 millones de toneladas de acero líquido, con una capacidad de laminación de 3 millones. También podremos procesar planchas de acero inoxidable de la fábrica de Sheffield, adquiridas a la finlandesa Outokumpu, así como otras planchas importadas, si fuera necesario. La inversión se revisó rápidamente y al alza con respecto a las hipótesis iniciales: Cbam y Safeguarding son un factor innegable en el cambio estructural del mercado a favor de la producción europea. Con esta operación, entre el 35 y el 40% de las necesidades del grupo estarán garantizadas mediante producción interna, reforzando así la capacidad de creación de valor, especialmente si los precios se mantienen altos. Sin considerar las ventajas en términos de descarbonización y flexibilidad productiva. Por último, el proyecto es escalable: con otro horno y otra colada continua podemos llegar a 4 millones de toneladas de acero y 4 millones de laminados.