Marzo de 2006, Florencia: La DFB pierde el amistoso del Mundial contra Italia por 1:4. “El mundo entero se ríe de nuestras botellas rojas”, tituló el periódico “Bild”. Se reunió la comisión de deportes del Bundestag. El arzobispo de Hamburgo, Werner Thyssen, recomendó rezar a San Arbogast, el santo patrón de los pacientes con pies. Y a pocas semanas del inicio del Mundial en su país, la DFB se planteaba sustituir al entrenador Jürgen Klinsmann. La canciller Angela Merkel intervino personalmente, como revela ahora el documental del ZDF “Sommermärchen”, ante el jefe de Springer, Mathias Döpfner, para mitigar los ataques del periódico “Bild” contra Klinsmann.
Todo fue diferente dentro y fuera de la cancha. La DFB saltó al tercer puesto, el periódico Bild habló con entusiasmo de una “nueva sensación candente” y el mundo entero quedó asombrado por Alemania. ¿Era éste realmente el país en cuestión cuya economía estaba en crisis? El periódico The Guardian de Londres elogió la puntualidad del Deutsche Bahn, el New York Times habló de una “fiesta de clase mundial” y el NRC Handelsblad de los Países Bajos escribió sobre Alemania: “El país de las ideas no sorprende con productos de exportación, sino con gente entusiasta”.
Conclusión: el deporte puede cambiar la imagen de un país.
La nación como marca.
De Adidas a Coca-Cola, de Mercedes a VW. Las grandes empresas son marcas globales. Se llaman marcas en inglés. Los países también pueden beneficiarse, como lo demuestra la etiqueta “Hecho en Alemania”.
“La marca americana es la madre de todas las marcas”, dijo recientemente la historiadora Jessica Gienow-Hecht a Deutschlandfunk. En su nuevo libro trata sobre la “marca nación”. En otras palabras: cómo los Estados mejoran conscientemente su imagen. Ya sea una diplomacia exitosa, una economía fuerte o incluso deportes.
Ejemplo: Mundial de 2006. “El mundo visita a los amigos” fue el lema del torneo. La Alemania recién reunificada quería presentarse al mundo como un país abierto. Al mismo tiempo, después de años de estancamiento, la economía alemana también debería beneficiarse de la nueva imagen. “Tierra de ideas” era el nombre de una campaña de relaciones públicas que presentaba a Alemania como un país innovador. La campaña “refleja el deseo de ser visto y querido”, dice Gienow-Hecht en su libro “From State to Brand. The Story of Nation Branding. Cómo los estados se promocionan y qué planean hacer con él”.