En medio de las tensiones en torno al Estrecho de Ormuz y los riesgos para los suministros mundiales de petróleo, gas, diésel y combustible para aviones, el problema es evidente.: incluso con precios elevados, el consumo no se comprime tanto como se desearía. Hace unos días, el director general de Eni, Claudio Descalzi, también lo destacó (“mantuvimos los precios demasiado bajos”), señalando que el apalancamiento de precios es necesario pero no suficiente. En las últimas semanas, a pesar de los importantes aumentos del coste del repostaje en las autopistas, mitigados en parte por las intervenciones públicas, El consumo no ha disminuido proporcionalmente.. Pero si la crisis persiste, tendremos que encontrar formas de reducir el consumo. Y habrá que hacerlo sin que repercuta demasiado en los hábitos y el bienestar de los ciudadanos. La viabilidad de intervenciones no austeras impulsadas por la demanda se basa en evidencia técnica y recomendaciones convergentes de fuentes autorizadas.