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Los observadores más atentos del entorno giallorossi notaron la dura respuesta del técnico de la Roma inmediatamente después del empate ante el Atalanta. Gian Piero Gasperini a preguntas sobre los desacuerdos que lo enfrentaron con la dirección del equipo. “Nuestra afición no merece el teatro visto la semana pasada”, una referencia no demasiado velada a Claudio Ranieri que, según el técnico de Grugliasco, sería el culpable de las polémicas que han sumido al club Capitol en el caos en las últimas semanas.

Las lágrimas de la conferencia previa al partido y aquella filtración de la sala de prensa parecieron para muchos un claro símbolo de una relación ahora arruinada, imposible de recuperar. Cuando habló de su experiencia con la Roma en tiempo pasado, saltaron una serie de alarmas en Trigoria y sus alrededores. En realidad, la situación aún sería recuperable, pero para completar el contrato que le vincula a la Roma hasta 2028, a Gasp le gustaría media revolución en el club. Veamos cuáles son sus peticiones para no marcharse a final de temporada.

Más dinero, no Massara

Según se ha filtrado en los círculos romaníes, la principal petición de Gasperini para permanecer al frente de los Giallorossi es muy simple: un presupuesto importante para invertir en la sesión estival del mercado de fichajes. Aunque el técnico piamontés definió las dos últimas sesiones como “mercados de dolores”, en realidad los Friedkins invirtieron mucho en la plantilla, gastando un total de 97 millones de euros, más los 25 que pagaron al Aston Villa para comprar a Malen, un verdadero golpe en el mercado de reparaciones. Aún no hay confirmación oficial, pero tener un presupuesto igualmente grande para realizar los cambios necesarios en un equipo con el que Gasperini no está contento sería un buen punto de partida. La segunda petición del técnico es aún más brutal: buscar un director deportivo que no se llame Ricky Massara. El ex director deportivo rossoneri nunca fue muy popular entre Gasp, quien lo señaló repetidamente por no completar ciertos acuerdos de transferencia a tiempo, lo que provocó la fuga de algunos jugadores considerados necesarios para el futuro de la Roma.

“O Ranieri o yo”

La tercera petición del técnico piamontés es la que más dolor de estómago podría causar a la dirección y al entorno de la Roma: no tener más nada que ver con Claudio Ranieri. Gasp ve al ex entrenador de Testaccio, popular entre los fanáticos de Giallorossi y el hombre de confianza de Friedkin, como humo y espejos. Las declaraciones del principal asesor de la Roma antes del partido contra el Pisa han arruinado definitivamente una relación que ya parecía bastante problemática. La última petición del técnico es aún más difícil de digerir para los Friedkins: a Gasperini le gustaría ser el único en decidir el programa de trabajo, no sólo en la elección del cuerpo técnico sino en otros aspectos cruciales para el futuro del club. Gasp está acostumbrado a trabajar con un grupo reducido de colaboradores, muchos de los cuales eran muy solicitados por Ranieri, tanto en el cuadro médico como en el técnico. El técnico quisiera tener plenos poderes, convirtiéndose en una figura a medio camino entre el técnico y el técnico inglés. Una petición difícil de aceptar para los Friedkins, que todavía tendrán que controlar las cuentas para evitar verse enfrentados al juego limpio financiero.

Tentación Nápoles o en el extranjero

No está claro cuáles fueron las respuestas de los propietarios a esta serie de solicitudes sobre las condiciones bastante definitivas presentadas por Gasperini. Es posible que esto sea sólo una táctica para negociar mejor el equilibrio de poder en el campo técnico, pero quienes rodean al entrenador sugieren que una ruptura es una posibilidad muy real. Los Friedkins conocen muy bien las desavenencias entre Gasperini, Ranieri y Massara, pero encontrar la cuadratura del círculo sin derramamiento de sangre económica parece muy complicado. Esto habría reavivado el interés de las empresas italianas y extranjeras que, en el pasado, habían intentado hacerse con los servicios de Gasperini.

Se rumorea que en caso de despedida de Antonio Conte, el ex entrenador del Atalanta sería la primera opción para Aurelio De Laurentiis, pero también habría varios grandes nombres, de la Premier League pero no sólo, dispuestos a hacer declaraciones falsas para asegurarse sus servicios. El propio Gasperini, que en el pasado siempre había rechazado las solicitudes del extranjero, estaría abierto a esta opción. Lo único que queda es entender si la relación con los romaníes es salvable o no.

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