El ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, pide a Bruselas que extienda también a los costes energéticos las excepciones al Pacto de Estabilidad que ya prevé para el gasto en defensa. El marco es el de la activación de “cláusulas de salvaguardia nacionales”, ya decididas el año pasado en el marco del plan “ReArm Eu” (posteriormente rebautizado como “Readiness 2030”), para permitir desviaciones de hasta el 1,5% del PIB anual durante un máximo de cuatro años y hasta 2028. Actualmente lo han activado en 17: los países de Europa del Norte, Central y del Este (también está Alemania), esencialmente todos los más expuestos a la amenaza rusa.
Giorgetti habló de ello en su discurso ante el Eurogrupo ampliado de 27 ministros de Economía en el primer debate formal sobre la crisis de Oriente Medio, poco más de dos meses después del inicio de la guerra. La respuesta vino del Comisario Europeo de Economía, Valdis Dombrovskis: “obviamente seguimos trabajando estrechamente con los Estados miembros, incluida Italia, para desarrollar esta respuesta de política fiscal. Pero por ahora, nuestro consejo es atenernos a medidas temporales y específicas, con un impacto presupuestario limitado”.
La “opción” propuesta por Giorgetti sería “ampliar, sin modificar el límite máximo ya previsto, la aplicación de la cláusula de salvaguardia nacional con fines de defensa a la crisis iraní, en lo que respecta a las consecuencias negativas para el sector energético”.
Antes del Eurogrupo, Giorgetti se reunió también con el comisario europeo de Economía: el ministro “abrió el debate” con Valdis Dombrovskis “sobre las soluciones a las consecuencias negativas de la crisis en Oriente Medio”, explicó el Mef. El político letón habría escuchado, explican fuentes bien informadas. Sin embargo, de lo que se desprende de Bruselas, la posición de la Comisión no ha cambiado, mirando con escepticismo la activación de una suspensión general del Pacto (por lo que debería haber un shock grave en la Eurozona o en la UE que actualmente no existe), y en general con respecto a las cláusulas nacionales: por un lado porque para la Comisión las medidas energéticas deben ser específicas y limitadas y por otro porque considera que el Pacto ya cuenta con suficiente flexibilidad prevista en los planes de gasto.
El Ministro Giorgetti también invitó al Eurogrupo a “discutir medidas selectivas para aumentar los ingresos” con “la introducción a nivel europeo de un impuesto sobre los beneficios adicionales de las empresas energéticas”, como ya se sugiere en el documento elaborado con Alemania, Portugal, Austria y España. Incluso hoy, el Ministro de Economía alemán, Lars Klingbeil, volvió al tema: “Sé que actualmente en Bruselas no hay mayoría sobre este tema, pero vale la pena insistir incluso en cuestiones difíciles”. Es “injusto que las grandes empresas obtengan beneficios” en la situación actual y es “una cuestión de justicia” que “también contribuyan a los costes de la crisis”, afirmó el vicecanciller. “Tengo a países como España e Italia de mi lado y ahora se trata de encontrar una mayoría”. Dombrovskis también respondió excluyendo una iniciativa a nivel europeo que no excluye las opciones nacionales.
La ministra advirtió que la crisis en Oriente Medio está produciendo “un shock energético” con efectos negativos sobre el crecimiento y la inflación y “importantes riesgos a la baja”. Si la situación empeorara, “convendría activar una cláusula de salvaguardia general” con excepciones al Pacto. Alternativamente, podríamos evaluar un uso coordinado de cláusulas nacionales con flexibilidad limitada, o –incluso– extender la cláusula de defensa con la ventana ya definida (de 2025 a 2028). La idea sería, por tanto, realizar una intervención ágil, con una mínima modificación de un marco legislativo ya vigente (y por tanto “variable” a nivel de la UE por mayoría cualificada), y sin aumentar los límites de gasto (1,5% anual hasta 2028), sino ampliando únicamente el campo de intervención a los gastos energéticos extraordinarios vinculados a la crisis en Oriente Medio, como ya se ha hecho con los gastos de defensa.
Si bien destacó la resiliencia de la economía italiana, Giorgetti también destacó las fuertes preocupaciones de la industria, “empezando por el sector químico gravemente afectado por la escasez de materiales críticos”. “Creo que la política de esperar y ver qué pasa – concluyó, dirigiéndose a sus colegas -. Ha llegado el momento de actuar”.
Reproducción reservada © Copyright ANSA